De la mano de Víctor Calzado: una bomba en la maleta

Una de las herramientas matemáticas básica para todo jugador de poker es la Teoría de Probabilidad. De hecho, incluso los que dicen desconocerla totalmente la aplican cada día en las mesas.

Esta teoría estudia los fenómenos aleatorios, aunque uno de sus padres, Pierre Simon de Laplace, la definió como "el sentido común expresado con números". De hecho, su raíz latina probable significa aprobable, lo que una persona sensata haría en una determinada circunstancia.

Dedicarle un poco de tiempo extra a mejorar nuestros conocimientos de probabilidad mejorará, de esta manera, nuestros niveles de sentido común y nos permitirá ser más sensatos en las mesas.

Igualmente puede ser interesante avanzar un paso más y aderezarlo todo con unas gotitas de estadística.

Nuestros cálculos de odds, pot odds y outs, incluso cuando utilizamos por ejemplo la famosa regla del 2 y el 4, son aplicaciones de la Teoría de Probabilidad.

Lo son también las aproximaciones que hacemos cuando le asignamos un rango a un rival e intentamos establecer un plan para toda la mano que vimos la semana pasada, así como las variaciones del mismo durante el desarrollo de la misma, aunque aquí estaríamos ya dentro de la estadística inferencial.

¡Felicidades! Es lo que haces cuando juegas "por lecturas", bien sea por el conocimiento concreto del jugador o por ajustarlo a un jugador tipo, un modelo, y determinar cuáles serían sus comportamientos esperables en base a lo que hemos observado antes.

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Igualmente, cuando tomamos decisiones sobre nuestro rango de 3bet, el de 4bet, si lo hacemos por valor, si lo hacemos como respuesta a jugadores que abren mucho o que nos hacen terceras apuestas muy alegres, deberíamos estar aplicando estadística, y como parte de la Teoría de Probabilidad.

De nuevo nos volvemos a encontrar, como sucedió la semana pasada, que las temidas matemáticas forman ya parte de nuestro arsenal. Y eso sin saberlo. Ahora imaginad qué podría suceder con un poco de trabajo extra en esas áreas.

Ese trabajo extra, desde mi punto de vista, es vital, porque en muchos casos nuestro sentido común se ve cegado por apreciaciones incorrectas, que al utilizarlas en nuestro juego, estableciendo nuestros modelos, nos pueden llevar al desastre más veces de las deseadas.

No podemos olvidar que del "desconocido" reino de la estadística viene la odiada y nunca bien comprendida varianza que sostiene el poder demoledor del chino. Ignorar en nuestros modelos el efecto de la varianza nos puede llevar de cabeza al tilt y en algunos casos condenarnos a vivir para siempre en sus garras. Y es que nuestro cerebro -es algo que me gustaría tratar un día con más calma- está muy mal equipado para responder a lo "inesperado", o lo que es lo mismo: una observación contraria a lo que esperaríamos que suceda.

Siempre que perdemos una mano que teníamos, o que pensábamos que teníamos, ganada se suceden una serie de fenómenos en nuestro cortex cerebral que, de no ser racionalizados de forma conveniente, nos pueden llevar a comportarnos en las mesas como un triste reptil. Pero bueno, eso es algo que os prometo tratar más adelante.

El sentido común no deja de ser un sistema de decisión que aplica lo aprendido con anterioridad a una nueva situación. Exacto. Si lo hacemos con números estamos usando matemáticas y si interviene el azar estaríamos trabajando con Probabilidades.

Si la información de base sobre la que sustentamos nuestros modelos de pensamiento es inexacta o simplemente errónea, nuestras decisiones conscientes no estarán aplicando el sentido común, perderemos el control de las situaciones muchas veces y, como decíamos, podremos llegar a realizar correcciones -para nada emparentadas con la razón- que acaben con nuestras posibilidades de vencer al juego.

Supongo que todos habéis oído más de una vez eso de que la evolución es ciega, o que está gobernada por el azar, y que por tanto es un error intentar "humanizarla", entendido esto como dotarla de características propias del ser humano, dotarla de razón o inteligencia, asignarle una finalidad. Dotarla, en definitiva, de personalidad es un error que ha llevado durante siglos a la creación y desarrollo de modelos evolutivos incorrectos que han entorpecido el desarrollo de muchas ramas de la ciencia.

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Resulta curioso que en nuestra bromas privadas entre jugadores planee siempre el odiado "chino", me atrevería a apostar que muchos de vosotros le conocisteis antes incluso de ser capaces de poder contar los outs. De hecho, muchos de nosotros lo tenemos adoptado como un miembro de la familia, es un ser mitológico sí, pero es la humanización de muchos sucesos que entorpece nuestro desarrollo como jugadores.

Del mismo modo, todos sabemos que el 37,7% de estadísticas se inventan sobre la marcha, lo primero seguramente que te dirá alguien que quiera que te tomes la estadística con un cierto rigor será esto o algo muy parecido.

Es muy probable, vaya otra vez la ******** probabilidad, que os cuenten la historia del matemático que volaba siempre con una bomba en la maleta. Este individuo había calculado la probabilidad en base a la realidad geopolítica, de que en un avión en el que viajara se pusiera una bomba. Aunque muy pequeña, resulta que era una probabilidad que le inquietaba y calculó entonces la probabilidad de que en ese mismo avión hubiera dos bombas Dado que era prácticamente imposible decidió viajar desde ese momento con una bomba en su maleta.

Gracioso ¿verdad? Menudo figura pensar eso. Su bomba no tenía nada que ver con la realidad geopolítica, con lo que su "existencia" no influía para nada en la probabilidad de encontrase con una "verdadera" bomba.

¿Te has reído? ¿Te sigues riendo? Perfecto, pero ahora borra esa estúpida sonrisa de tu cara. Efectivamente, es muy probable que viajes con una, o varias bombas, en tu maleta.Tu amigo el chino no tiene memoria, no recuerda si te ha dado cuatro sets seguidos o si hace doce parejas que no te cae un set. En realidad no existe y no puede influir en la probabilidad de que caigan las tuyas o las suyas.

Cuando hablamos de que la probabilidad no tiene memoria hablamos exactamente de eso, dos sucesos que no están relacionados, ligar o no ligar un set en varias manos, no interfieren entre ellos y no cambian su resultado en función del resultado anterior.

Es de sentido común, me diréis. Claro. Pero, entonces ¿Por qué nos empeñamos en aplicar modelos de física cuántica que consideran que nuestras parejas están relacionadas cual fotones? Lo siento amigos, de ser así no se molesten ustedes en abrir la caja, no hay gato encerrado en ella, ni vivo, ni muerto; el "chino" no ha decidido acabar con nuestra banca en complot con "el mono" y el "luckbox", simplemente estás siendo víctima de la falacia del jugador.

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Una buena parte de la Teoría de la probabilidad gira alrededor de una serie de teoremas agrupados de forma genérica en lo que se conoce como "Ley de los Grandes Números". De forma sencilla nos viene a decir que el valor esperado y el observado tienden a converger cuanto mayor es el tamaño de la muestra.

La varianza no deja de ser una medida de lo que se desvían los datos esperados de los observados. Por aplicación directa de lo anterior, esta desviación será tanto o más pequeña cuanto mayor sea la muestra.

El tamaño de la muestra, representado en poker como "un plazo", determina esta desviación.Cuantas menos manos tiene nuestra muestra más se alejará lo observado en la muestra con lo esperado.

La creencia de que lo observado a corto plazo debe corresponderse con lo esperado según la probabilidad de los diferentes sucesos se conoce como "Ley de los números pequeños", el sacar conclusiones sobre muestras pequeñas no sólo es erróneo sino que muy peligroso para nuestro cerebro, en nuestro juego y en nuestra vida en general.

Aquí es, además, importante recordar que esto sería cierto en un modelo de "azar puro". En el momento en el que interviene nuestra "habilidad" (conocimientos, capacidad de concentración, estado de ánimo) la situación se complica. No todo es efecto de la ley de los grandes o de los pequeños números, para ello nuestro juego debería ser siempre óptimo. Y eso, no es cierto.

De nuevo, puede haber automatismos en nuestro juego que puedan ser explotables, situaciones en las que no sabemos abandonar, situaciones en las que dejamos de sacar valor, que influyen en nuestras ganancias de forma negativa. Simplificarlo todo en el efecto del azar o el chino que nos odia no favorece que esos aspectos. Sobre los que sí tenemos control se puedan corregir.

Cargamos las culpas sobre la suerte, y otros factores. y nos encontramos como víctimas "indirectas" de una situación en la que seguramente seamos culpables directos.

Mucho más fáciles de corregir serían los problemas derivados de calcular mal nuestros outs y nuestra expectativa de ganancia. Un error muy típico en estas situaciones es pagar preflop o en flop, asumiendo que nuestras odds son correctas y que por tanto podemos tener una expectativa de ganancia positiva en esa situación sin considerar todas las rondas de apuestas posteriores, lo que supone que haya implícitas, por todo el stack del rival, o inversas, por todo nuestro stack.

Con lo que no sólo perdemos cuando abandonamos en una calle posterior cuando no nos dan las odds, sino que corremos riegos innecesarios que nos pueden costar muy caros. A esta situación oiremos muchas veces referirnos como la trampa de las odds, incluso jugando juegos con Límite hay que considerar siempre las implícitas y las inversas para distinguir una situación marginal de otra en la que la ganancia es más clara.

El aceptar situaciones marginales poniendo en juego una gran cantidad de ciegas o nuestra vida en fases tempranas de un torneo, es de nuevo una trampa probabilística. La situación no ofrece un beneficio que merezca el riesgo y de ganar la mano tampoco conseguimos una ventaja tan importante para compensar una eliminación temprana.

Convertimos muchas de nuestras manos en decisivas cuando hubiéramos podido abandonar con mucha comodidad y ponemos en juego todo nuestro stack tan a menudo que al final acabamos sufriendo un accidente.

Una buena costumbre que ayuda a modificar esos hábitos es tomarse esas situaciones como situaciones de peligro e intentar poder llegar lo más lejos posible en un torneo sin haber tenido que acabar all-in en situaciones donde no seamos claros favoritos. Considerar el conseguirlo como algo positivo nos ayudará a alejarnos de forma natural de esas situaciones, ya que lo hará el reptil por nosotros sin apenas intervención consciente al crear un automatismo con un refuerzo positivo.

Incluso hay veces que sin ser la situación tan marginal nos las apañamos para acabar metidos hasta las patas en el barro, ya que nuestra mano es casi imbatible. El no saber abandonar una mano que ya no va ganando está muy relacionado con la capacidad de aplicar la estadística en nuestras deducciones.

¿Cuántas veces hemos muerto o nos han hablado de incruentas muertes con ases o reyes ante un set?. En realidad muchas de esas manos son complicaciones derivadas de pensar que nuestra mano sigue siendo invencible, sin considerar que la acción del rival es muy poco probable con manos a las que podamos ganar.

Seguramente la situación más común derivada de ignorar lo que nos dice la estadística y la probabilidad está en saltarse a la torera el control de banca, por considerar que o bien estamos por encima de él o simplemente por ignorar su existencia, a veces incluso conociéndola. Los cálculos para el control de banca se realizan de forma que se minimice el riesgo de perder nuestra banca en una mala racha.

Si aún así te parecen unas restricciones excesivas existen fórmulas adaptadas desde la fórmula de Kelly (aka Kelly Criterion), utilizada en bolsa, que nos permiten reducir nuestras necesidades de banca. Eso sí, necesitamos conocer nuestro juego, nuestros límites y no mentirnos ni sobre nuestras expectativas reales de ganancia ni sobre cuando subir o bajar de nivel.

Hay muchas más situaciones que enfrentamos día a día en las que corremos el riesgo de facturar una bomba en la maleta.

El conocimiento, la disciplina y la capacidad de autocrítica -si no la tenemos podemos recurrir a amigos o foros- son nuestros mejores artificieros y mucho mejores compañeros de viaje que una bomba que, a veces, puede acabar fuera de nuestro control y estallar en nuestras manos.

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