Entrar por primera vez en la sala de juego cuando empieza un nuevo ESPT es una sensación maravillosa y difícil de describir. Todo está ordenado, organizado y aseado para que, durante los próximos días, los participantes en el campeonato disfruten de una semana que recordarán, algunos más que otros, para el resto de sus vidas.

La alegría, la tristeza, las risas, algún llanto que otro (especialmente de emoción), los gestos de victoria, las celebraciones…todo va a concentrarse en las mesas y todo podrá ser captado por los participantes en una especie de manifestación religiosa, aunque en este caso con una deidad diferente: las cartas.

No hay demasiadas cosas de las que podamos presumir en el blog, aunque ciertamente la de experiencia en el circuito sí que es una de ellas. Son ya muchos años narrando las aventuras y vivencias en este espacio y, por supuesto, tratando de captar esos momentos mágicos que se producen en los tapetes.

Y tenemos que decir otra cosa más; Si hay algo que nos apasiona por encima de todo, especialmente en los instantes iniciales de la competición, es el momento justo cuando entramos a la sala. Ese ritual que repetimos cada vez que se disputa el ESPT y en el que repasamos la presencia de algunos jugadores.

De acuerdo con las pantallas, el número de jugadores sobrepasa ya, y con creces, los 200. Según la organización, el número final de clasificados a través de los satélites online fue ligeramente superior a los 300 y el número de nacionalidades excede las cuarenta.

Durante nuestro primer paseo hemos podido confirmar la presencia de varios jugadores y jugadoras (aunque pocas) que nos resultan familiares. Empezaremos hablando de Sabina Hiatullah, una jugadora alemana con la que coincidimos en las dos últimas ediciones del ESPT de Barcelona.

Su currículum de resultados no es el más exitoso de cuantos jugadores están en las mesas -cuenta con cerca de 120.000 $ de ganancias en torneos en vivo-, pero desde el primer día nos conquistó por su simpatía. Hiatullah es incapaz de perder la sonrisa ni siquiera cuando pierde y eso es precisamente lo que le ha ocurrido en los últimos compases del tercer nivel.

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A quien tampoco hemos tardado en localizar ha sido al campeón del ESPT6 de Madrid, el danés Nicki Vestergaard. Ataviado con la misma gorra negra, que entendemos que hace las veces de amuleto, con la que triunfó en la capital hace apenas 15 meses, Vestergaard está tratando de llevar la voz cantante en su mesa.

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La representación nacional también cuenta en este día 1A con varios jugadores con experiencia en el campeonato. No hace falta que presentemos a Vicente Delgado ni tampoco a Antonio López, aunque para hacer justicia sí que comentaremos sus éxitos más destacados en el certamen.

Delgado, que hoy juega en casa -es de Estepona (Málaga) -, se presentó en este Casino Marbella con el tiempo suficiente para saludarnos. Nos explicó que viene motivado por estar en casa y que este es un torneo que siempre se le ha dado bien. Y no le falta razón, pues ha cosechado dos mesas finales en el Evento Principal, además de otra en un High Roller

López, por su parte, al que vimos por primera vez levantando la pica del extinto Estrellas Series Madrid, también ha registrado buenos resultados en el Estrellas. Viene de pasar por caja en Madrid y el año anterior alcanzó la mesa final, en la que terminó en la sexta posición.

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Fotografías de Mickey May y René Velli.

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