Era el partido más importante de la temporada para el Manchester United. La final de la Europa League contra el Villarreal en el cavernoso, aunque limitado por el Covid, PGE Arena de Gdansk.

El partido acabó 1-1, y la prórroga no pudo deshacer el empate. Solo la ronda de penaltis se interponía entre cada uno de los equipos y la gloria futbolística.

Bruno Fernandes era el capitán del United aquel día. Se unió al capitán rival, Raúl Albiol, en el centro del campo para los dos lanzamientos de moneda presididos por el árbitro Clément Turpin.

El primero para elegir la portería. El segundo para determinar quién tira primero.

Un pequeño detalle puede marcar la diferencia

Se trata de una formalidad que se lleva a cabo mientras las cámaras de televisión escanean las caras de los jugadores buscando muestras de nerviosismo.

Como los comentaristas y expertos llevan diciendo durante generaciones, lo único que se puede hacer es esperar que los dioses del fútbol te sonrían.

Así pues, entre imágenes de uñas que se muerden y rezos en silencio cortesía de los aficionados nerviosos, era fácil que se te pasase que tanto el primer lanzamiento como el segundo lo ganó Fernandes.

También era fácil perderse lo que pasó después. Un error de juicio por parte de Fernandes, para algunos. Y uno que podría haber dado la ventaja al Villarreal incluso antes de que se lanzase ningún penalti.

Además, también fue un ejemplo de por qué muchos en el fútbol piensan que los penaltis son una cuestión de suerte. Cuando, en realidad, son una compleja combinación de preparación, habilidad y estrategia.

Un ‘crack’ como Bruno Fernandes casi nunca tiene que depender de la suerte cuando salta al césped. Pero ¿tendría que haber tomado un camino diferente en los penaltis contra el Villarreal?

Los penaltis son cuestión de suerte. ¿No?

La tanda de penaltis solo se convirtió en algo habitual en el fútbol en los años 70. Antes de eso, los partidos empatados se decidían a quien sacase el palito largo (ahí no había nada de habilidad o de estrategia).

Los penaltis son fáciles de entender. 

El ganador es el equipo que anote más veces en cinco tiros de penalti. Si se vuelve a empatar, se entra en lo que se llama “muerte súbita”. El primero equipo que falle pierde.

Durante años, esto ha dado lugar a unos cuantos dramas que todo el mundo disfruta excepto los aficionados de los equipos involucrados.

Y todos sabemos por qué, ¿verdad? Incluso los expertos.

Qué dicen los expertos…

Como la leyenda y técnico ganador del Mundial Franz Beckenbauer dijo…

Los penaltis siempre son un asunto imprevisible porque interviene mucho la fortuna”.

Luego está Peter Shilton, que se enfrentó a unos cuantos penaltis como portero de Inglaterra, con 125 capitanías entre 1970 y 1990.

El factor principal en una tanda de penaltis es la suerte. Tienes que estar tranquilo y concentrado, pero lo que más necesitas es suerte”.

Y quién va a discutirlo cuando hasta los jugadores piensan así.

Hugo Lloris tuvo claro por qué se produjo la derrota de Francia en los penaltis ante Suiza en la Eurocopa 2020.

“Los penaltis son una lotería. A nosotros no nos tocó la suerte”.

Hasta Marcelo, el gigante de Brasil y el Real Madrid, sabe cómo funciona el tema.

Los penaltis son como la lotería, y se fallan cuando la suerte no está de tu lado”.

Descubriendo la estrategia adecuada ante una tanda de penaltis

Y, hasta cierto punto, tienen razón. La suerte, mezclada con los nervios o la valentía, y todos esos elementos impredecibles intervienen.

Pero ¿existe alguna forma de minimizar esas variables? ¿Alguna manera de inclinar la tanda a tu favor?

Tal y como explicaremos en el resto de este artículo, los penaltis, como la estrategia de poker, tienen que ver con la habilidad y la estrategia mucho más de lo que la mayoría piensa.

Tenlo en cuenta y, como pasa mucho en poker, empezarás a entenderlo todo mejor. Dónde se cometen los errores, y dónde la suerte resulta un factor menos decisivo.

Como ejemplo, veremos…

  • Cómo un portero utilizó una búsqueda exhaustiva como estrategia para ayudar a su equipo a conseguir el ascenso a la Premier League.
  • Cómo otro portero acudió al juego psicológico (y seguramente a algo de teatro amateur) para ayudar a que su equipo llegase a la fase final de un Mundial.
  • Cómo algunos entrenadores intentan utilizar una estrategia de penaltis por adelantado antes de que acabe el tiempo reglamentario.
  • Y cómo la selección nacional de Inglaterra cambió su estrategia de penaltis de la suerte a la habilidad para estar a punto de acabar con 54 años de dolor.

Pero antes de llegar a lo práctico, empecemos con la teoría.

Así que ¿cuál es el secreto?

Ben Lyttleton es un periodista de fútbol cuya especialidad es escribir sobre los penaltis.

Su libro Twelve Yards es como El Libro sobre el arte de golpear el balón más allá del portero, y hasta la red, desde las 12 yardas. También escribe artículos sobre el tema en https://twelveyards.substack.com/.

Ha dedicado años, y muchas páginas, a cómo se tiran los penaltis, quién los tira, y muchos otros factores relacionados.

Este es el resumen de esa experiencia.

  • El equipo que lanza primero tiene ventaja
  • El tiempo de reacción del jugador después de que el árbitro pite es importante
  • El lenguaje corporal del jugador y su celebración después de marcar son claves
  • Tener una estrategia independientemente del portero es más seguro en los penaltis
  • Los penaltis número uno y cuatro son los más importantes.

¿Qué significa todo esto exactamente?

Por qué lanzar primero es una gran ventaja

Entonces ¿cuál fue el error de Fernandes en la final de la Europa League?

Dejó que el Villarreal tirase primero.

Lyttleton es muy claro respecto a la importancia de esta decisión. Aunque su trabajo indica tendencias más que sentencias, revela que el lanzamiento de moneda es mucho más significativo de lo que la mayoría piensa.

Pongamos un ejemplo…

Imagina que juegas la final de una competición importante. Es el partido más importante de tu carrera y llegas a la tanda de penaltis.

Después de lanzar cuatro penaltis cada uno, hay empate 4-4.

Antes de que lances el quinto penalti para tu equipo, tu rival se coloca para tirar el último lanzamiento (ellos ganaron con la moneda y eligieron empezar).

El árbitro pita y, después de una pausa de unos segundos, el jugador empieza a correr y marca un penalti perfecto que engaña totalmente al portero.

Él levanta los brazos para celebrarlo y vuelve con sus compañeros, que lo reciben con abrazos y frotándole la cabeza.

Ahora te toca a ti.

Tienes que lanzar tu penalti sabiendo que, si fallas, tu equipo no solo pierde, sino que queda fuera de la competición.

¿Qué penalti preferirías tirar? 

Controla el tiempo de reacción del jugador

Hay otro detalle en el ejemplo anterior que también tiene una gran importancia según Lyttleton.

El tiempo que pasa después del pitido antes de que el jugador lance dice mucho sobre la concentración mental del que tira.

Cuando un jugador empieza a correr justo después del pitido, puede indicar nervios y falta de control emocional. El ansia por acabar con un momento cargado de tensión sea como sea.

En el lado opuesto está el jugador que espera. Puede que respirando hondo y tranquilizándose un poco antes de empezar la carrera.

No es una norma fija. Hay jugadores que pueden marcar aunque estén nerviosos. Jugadores seguros de sí mismos que pueden fallar. Pero la tendencia indica que esa pausa se nota.

Luego viene el elemento para el que se requiere mayor habilidad.

Una estrategia independiente al portero funciona mejor

Veamos rápidamente qué significa esto.

Una estrategia “dependiente del portero” es la que suele utilizar quien normalmente tira los penaltis en un equipo.

Por lo general, un jugador empieza a correr lento y decide dónde pone el balón una fracción de segundo antes de que el portero empiece a moverse hacia algún lado. Es casi como un farol.

Si se hace bien, es imparable.

Pero tiene un gran inconveniente.

Para hacerlo bien hace falta controlar muy bien los tiempos y tener confianza, algo que no todos los jugadores tienen. Sobre todo, en una final de un torneo importante. Por eso, la investigación de Lyttleton sugiere que la mayoría de jugadores deberían utilizar la estrategia contraria, “independientemente del portero”.

Dicho de otra forma… elige desde donde tiras, no cambies de idea, y tira tan fuerte como puedas. Ni siquiera mires al portero.

Cada vez que los jugadores inexpertos intentan ser más listos que el portero, tienen problemas.

Lo cual nos lleva a la última de las normas de Lyttleton.

Por qué los penaltis 1 y 4 son los más importantes

Puede que no le prestes mucha atención al orden de los penaltis. Pero, según lo que dice Lyttleton, se tiene que gestionar correctamente.

El primero te prepara para un buen inicio.

El cuarto debería conseguir que te quedes ahí.

Y tiene todo el sentido. Tal y como los seguidores de la selección de Egipto pueden confirmar.

¿El problema con Mo Salah?

Egipto se enfrentó a Senegal en la final de la Copa Naciones de África en febrero. Por si no lo has adivinado todavía, el partido fue a penaltis.

Mohammed Salah, la estrella de Egipto, y probablemente uno de los mejores jugadores del mundo, tenía que lanzar el quinto penalti. Pero su compañero de equipo Mohanad Lasheen, que estaba de suplente, y responsable del penalti número 4, vio como su penalti -el número 4- era parado por Edouard Mendy.

Sadio Mané, compañero de equipo de Salah en el Liverpool en ese momento, se llevó para casa el siguiente y ganó para Senegal.

Salah, seguramente el mejor jugador sobre el césped, ni siquiera llegó a tirar.

No hay nada seguro

¿Están estas normas grabadas a fuego? Lyttleon deja claro que se señala que unos resultados son más posibles que otros, no se predicen.

Pero esto sirve para poner la suerte en perspectiva.

Y hay otra parte de la ecuación que todavía no hemos tocado.

El portero.

 

El portero del Nottingham Forest Brice Samba fue la estrella en la tanda de penaltis que ganaron ante el Sheffield United. Pero ¿qué se esconde tras esta impresionante actuación?

Brice Samba hace bien los deberes

Brice Samba tenía fama de ser bueno parando penaltis incluso antes de que su equipo, el Nottingham Forest, se enfrentase al Sheffield United en las semifinales de los playoffs de la Championship inglesa a principios de año.

En juego, un puesto en la final de Wembley. Su ganador conseguiría el ascenso a la Premier League. Así que, había mucho en juego cuando llegó la hora de los penaltis.

Las cámaras buscaban las caras de nervios de los jugadores. Todos excepto Samba.

Él aparecía tranquilo, tomando sorbos de una botella de agua envuelta en una toalla. La cara de poker perfecta. La botella iba a ser su compañera inseparable.

Oliver Norwood salió primero para el Sheffield United y vio con desesperación cómo Samba se tiraba hacia su derecha para hacer una gran parada.

Después de que el Forest marcase, era el turno de Conor Hourihane. Samba no se movió -algo raro para un portero en una tanda de penaltis-, pero hizo una parada como acto reflejo con una mano que retumbó en el palo y evitó el gol.

Fue como si supiese exactamente dónde quería poner el balón Hourihane.

Con el marcador 3-2 para el Forest, Morgan Gibbs-White, probablemente el mejor jugador ese día, se colocó para lanzar su penalti para el United.

Observar a Samba en este momento fue fascinante. También decía mucho de lo que más tarde se descubrió como su plan maestro.

Una fracción de segundo después de que el pie derecho de Gibbs-White golpease la pelota, vimos como Samba empezaba a tirarse hacia su derecha. Era hacia allí hacia donde se dirigía la pelota, y el Forest conseguiría estar en la Premier League por primera vez desde 1999, en buena parte gracias a Samba.

Puedes verlo aquí. Atención a Samba.

¿Fue cuestión de suerte? Siempre hay algo. Sobre todo, cuando interviene el marco de la portería. Pero se descubrió que había algo más.

Todo relacionado con esa botella.

Pegadas en la parte de fuera, y escondidas con la botella, había instrucciones sobre las preferencias de cada jugador del Sheffield United en los penaltis.

Algunos pueden decir que era una chuleta. Otros dirán que era una meticulosa planificación después de haber hecho muy bien los deberes.

El “especialista” en penaltis

Esa es una manera de hacer que las cosas vayan a tu favor. Pero también hay otras. Entre ellas, meter al especialista en penaltis.

La estrategia consiste en que el entrenador meta al segundo portero con mejores estadísticas en parada de penaltis justo en los últimos segundos del tiempo reglamentario.

Uno de los ejemplos más recientes tuvo lugar en la final de la League Cup en Wembley.

El entrenador del Chelsea, Thomas Tuchel, metió a Kepa Arrizabalaga para sustituir a Edouard Mendy (quien recordarás que fue el que paró el penalti ante Egipto en la final de la AFCON. Pero vamos a dejar eso de momento).

Tuchel pensó que Kepa era el mejor parando penaltis. O puede que pensase que ese juego psicológico haría creer a los jugadores del Liverpool que lo era.

Hasta Lyttleton estaba convencido.

https://twitter.com/benlyt/status/1498011338743947268?s=20&t=WxlO8fHYa9TPY-k6ORL01A

Pero el resultado no fue exactamente el que el Chelsea esperaba.

No solo es que Kepa no parase ningún lanzamiento. Es que fue su penalti, con el marcador empatado 10-10, el que se fue por encima del palo, mandando la Copa a Merseyside.

¿Mira quién baila?

Para acabar con una nota más positiva, por lo menos para Australia, tenemos la actuación de Andrew Redmayne.

Actuación es la palabra adecuada.

Como Kepa, el segundo portero de Australia, Redmayne, entró en los últimos segundos de la prórroga en la repesca del Mundial contra Perú. Entonces, intentó marear a todos los jugadores de Perú poniéndose a bailar durante toda la tanda de penaltis.

Parecía que iba a ser un despliegue de excentricidad inútil. Pero cuando paró uno, se convirtió en un toque de loca genialidad.

https://twitter.com/sean66915299/status/1536452886200307713?s=20&t=03636YL7gubRmltooGHeDA

¿Suerte? No exactamente. ¿Habilidad? Puede que algo, aunque solo sea por conseguir permanecer en la línea mientras movía las piernas y los brazos. ¿Estrategia? Totalmente.

¿Nueva política de Inglaterra para meterlo en la saca?

Así pues, ¿en qué quedamos?

Bueno, terminemos con la selección de Inglaterra. Cuentan con un equipo que, por lo menos, parece que intenta aprender del pasado. Ya que su entrenador, Gareth Southgate, conoce el tema mejor que nadie, algo sobre lo que Lyttleton ha escrito en detalle aquí (en inglés).

Fue su penalti fallado en la semifinal de la Eurocopa ’96 el que acabó con aquel memorable “Verano de Inglaterra”. Un penalti fallado por el que hasta la propia madre de Southgate le preguntó “¿Por qué no lo metiste en la saca?”.

Por aquel entonces, lo normal es que el entrenador (en aquel momento Terry Venables) preguntase “¿a quién le apetece tirar?”. Los jugadores con más confianza daban un paso al frente. Los que no tenían tanta se quedaban callados y evitaban el contacto visual. No es que lo critiquemos. Es normal cuando hay tanto en juego.

Avanzamos a 2022 y aquí las cosas están algo más organizadas. Los jugadores están bien entrenados y saben perfectamente que la tanda de penaltis puede pasar de los cinco primeros lanzamientos a la muerte súbita, donde los jugadores que en un principio evitaron tirar el penalti ahora tengan que hacerlo.

Southgate sabía a quién elegir, incluso dejó a Jack Grealish fuera de los primeros cinco a pesar de que él quería tirar.

https://twitter.com/JackGrealish/status/1414522271859888132?s=20&t=kNxxnKbTm5nSb_EBqY5UMA

Pero incluso con toda esta preparación, uno puede fallar.

Y para concluir un caso que demuestra que hay más en los penaltis aparte de la suerte, vale la pena recordar que también resulta un momento muy humano.

Ni siquiera los mejores jugadores son perfectos y sería injusto culparles por un error, el cual, además, según hemos visto, podría ser más bien una buena preparación del portero.

Así que puede que a suerte sí tenga algo que ver.

El penalti perfecto

En lo que respecta al penalti perfecto, probablemente sea Antonin Panenka el que ostente el título. Hoy en día, su nombre es sinónimo de ese descarado tiro medio tosco y justo al centro que se queda en la línea de gol antes de botar hacia la red, lo que añade todavía más humillación al portero que está tirado en el suelo.

https://twitter.com/brfootball/status/1538865188773978112?s=20&t=emuEv5if6BBE9noJ3GbOSA

Ese penalti le valió la Eurocopa ’76 a lo que era Checoslovaquia.

O también está este.

¿Suerte? No. ¿Estrategia? No. ¿Habilidad? No. ¿Grande? Totalmente.

Pero ¿cómo es un gran penalti? Como el de Panenka, tiene que ser algo fuera de lo común. Desde un punto de vista neutral, podría ser algo así…

https://twitter.com/Jimmer84/status/1450617363355901952?s=20&t=0W-rKtiVpRo-EqYTHFzKmw 

Como mínimo, uno de los implicados sí que tuvo mala suerte.

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