Fútbol sin público: ¿Cómo ha afectado el confinamiento al deporte rey?

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Parece que haya pasado una eternidad desde que veíamos los estadios de la Premier League abarrotados de aficionados. (Flickr/Creative Commons)

En la Bundesliga, máxima categoría del fútbol alemán, los jugadores no suelen llevar el 12 en la camiseta. Ese número en particular se reserva a "la afición", que es, de manera extraoficial, el 12.º jugador, el que ofrece un compromiso inquebrantable, energía y apoyo semana sí semana también, en los éxitos y en los fracasos, en lo bueno y en lo malo. Todos los deportistas profesionales reconocen que los gritos de los espectadores afectan a su actuación sobre el terreno de juego. La tradición alemana de asignar una camiseta a los aficionados no es otra cosa que la formalización de esta situación.

Sin embargo, desde que la pandemia del Coronavirus golpeó al mundo este año, el 12.º jugador se ha tenido que quedar en casa. Pese a que se han vuelto a jugar partidos en la mayoría de ligas profesionales, los localidades que rodean el terreno de juego han permanecido prácticamente vacías. Los gigantescos estadios que en su día se llenaban de vida y palpitaban con decenas de miles de fans, son ahora simples caparazones vacíos. Después de robarnos el ambiente que había, solo nos queda el fútbol, aunque no tal y como lo conocíamos.

Pero ¿qué es lo que ha pasado realmente con el fútbol sin público? ¿Los estadios de fútbol vacíos han cambiado el juego? ¿Y qué significa el confinamiento del fútbol para aquellos a quienes más afecta: los propios aficionados?

¡GOOOOOOOOOOL!

Igual que sucedió con muchas otras competiciones, la Premier League inglesa paró de manera abrupta hacia el final de la temporada 2019/20, cuando todavía quedaban 92 partidos por disputarse. Los encuentros volvieron a jugarse a mediados de junio, y la temporada se terminó rápidamente, pero, como consecuencia, la temporada 2020/21, que normalmente arranca en agosto, no empezó hasta el 12 de septiembre.

Eso sí, una vez que empezó, lo hizo a lo grande.

Según un análisis realizado por la BBC, en los primeros 38 partidos de la temporada 2020/21 se anotaron 144 goles, 40 más que en la misma cantidad de partidos durante la temporada anterior. Hubo una media de 3'79 goles por partido, la más alta desde 1930.

Entre esos partidos se incluían algunos resultados un poco bizarros: el vigente campeón, el Liverpool, perdió 7-2 contra el Aston Villa, un equipo que el año anterior se salvó del descenso por los pelos. Por otro lado, el Tottenham Hotspur ganó al Manchester United por 6-1 en el campo del United, Old Trafford. Con el llamado "teatro de los sueños" vacío, el United fue destrozado en casa por los londinenses.

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Menos público = Más goles

La BBC le preguntó al defensa del Everton Michael Keane que por qué creía que había ahora tantos goles, y él apuntó a la ausencia de público como uno de los motivos. "Puede que eso les dé a los delanteros más libertad para probar cosas que no harían si sintieran algo de presión por la presencia de los aficionados", dijo Keane.

Otras personas relacionadas con el deporte han declarado que el público hace que aumente la adrenalina, la cual ayuda a la concentración -una capacidad especialmente necesaria entre los defensas para que les ayude a jugar con la suficiente intensidad como para mantener a raya a atacantes del máximo nivel.

"El público despierta tus sentidos, aumenta la intensidad de tu reacción muscular", dijo Carlos Carvalhal, ex entrenador del Sheffield Wednesday y el Swansea City que ahora entrena al Braga en Portugal. "Ejerce una influencia enorme en la mentalidad de los jugadores, yo diría que en hasta un 20%".

El psicólogo deportivo Michael Caulfield está de acuerdo. "El fútbol es un deporte que se basa en la amenaza, el miedo, y eso ha desaparecido desde que no hay público en los estadios", declaró Caulfield a la BBC.

Se podría pensar que los estadios vacíos afectan en especial a los locales, sobre todo porque es sabido que los equipos que juegan en casa suelen tener ventaja en los partidos de fútbol. Sin embargo, se ha demostrado que esa impresión no es cierta, o al menos no lo es según las cuentas que hace la web The World Game. En un intento de ver si la ventaja local se había visto afectada, el sitio web echó un vistazo a los partidos de Premier League que se jugaron entre junio y octubre de 2020, y los comparó con todos los de Premier League anteriores.

Pese a que el conjunto de datos del fútbol post-confinamiento era necesariamente mucho menor (130 partidos comparados con los 10.794 del pre-confinamiento), se pudo ver que la ratio de victorias entre los equipos locales era prácticamente idéntica. En el fútbol post-confinamiento, los locales ganaron un 46'2% de los partidos, comparado con el 45'4% anterior.

Pero eso no es todo. Según el análisis de The World Game, el mayor cambio estadístico se encuentra en las victorias del equipo visitante. En el fútbol pre-confinamiento, cuando se permitía público en los estadios, los visitantes solo ganaban un 27'6% de los partidos. Sin embargo, con los estadios vacíos, el porcentaje había subido al 36'9%.

(Estas dos estadísticas son compatibles debido al marcado descenso en el número de empates. Solo el 17'7% de los partidos analizados, hasta el 8 de octubre de 2020, terminaron en empate, comparado con el 26'1% de antes del confinamiento).

SALUD MENTAL

Uno de los motivos por los que el fútbol es un deporte tan popular en el mundo entero es por su habilidad de aglutinar distintas comunidades y unir a la gente, incluso cuando los precios de las entradas se han disparado y los equipos son cada vez más una marca internacional. Si vives cerca de un estadio de fútbol en el Reino Unido, prácticamente siempre, ese equipo acaba siendo el tuyo. Excepto en muy pocas ocasiones, los equipos no suelen cambiar de ciudad, como sí ocurre con las franquicias de los deportes americanos. Los clubes están arraigados en la comunidad, y ser seguidor de un equipo de fútbol es un compromiso para toda la vida.

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Los asientos siguen vacíos en el mundo del deporte

De ahí que, para mucha gente, el fútbol sea el centro de su agenda social. Algunos aficionados siguen a su equipo con tanto ardor que hace que sus mujeres se pongan celosas, y organizan su vida según el calendario de partidos. Quizás por ello no sea difícil entener que quitarles todo esto, y quitárselo tan de golpe, pueda tener un efecto adverso en el bienestar de algunos seguidores. Si a esto le sumas que el deporte amateur también se canceló, muchas organizaciones temieron que, al privar a los aficionados de la posibilidad de ver o jugar a fútbol, se produjera una crisis de salud mental.

"El fútbol te puede sacar de tu día a día", dijo a Sky Sports Kevin George, un ex profesional ahora convertido en escritor y experto en salud mental en el fútbol. "Si te quitan eso, ese chute de adrenalina, puede que tengas que enfrentarte a cosas que tienes en tu cabeza. Y es posible que algunas personas no sepan cómo enfrentarse a ello".

George se refería en concreto a los propios jugadores de fútbol, pero se puede aplicar también a los aficionados.

"Creo que la amistad y (el sentido de) comunidad que se genera al seguir a tu equipo son importantes", declaró a la BBC el abonado del Southend United Jack Lawrence. "Llega el sábado y te olvidas de todo lo que pasa en tu vida, y simplemente animas a tu equipo durante 90 minutos. Es tan importante para la salud mental de las personas, que por eso es tan importante que los estadios se reabran lo antes posible".

John Gibbons, Jefe de Colaboraciones en el podcast Anfield Wrap, estuvo hablando con Football Critic sobre el tema. "Puede que sea 'solo fútbol', pero pones tanto de ti mismo en ello, que es normal que haya un gran vacío, independientemente de a qué equipo sigas", contó Gibbons a la web. "Es parte de la identidad de las personas lo que se les ha quitado por tiempo indefinido. Como mínimo, eso genera inquietud.

"Como para muchos otros, ir al fútbol me ha ayudado en momentos difíciles, y tanto mi equipo como la gente con la voy a ver el fútbol, han estado ahí cuando más los he necesitado. Ahora ya no están, y se hace difícil. Tendremos que encontrar algo que lo sustituya, pero en tiempos en los que se recomienda el aislamiento y la distancia social, resulta difícil saber el qué".

Por supuesto, hay señales que animan a pensar que el exilio de los aficionados terminará pronto. En algunas ligas están probando a abrir estadios con aforo reducido, mientras que las posibilidades de tener una vacuna para el Covid-19 siguen aumentando. Así que, si echas de menos a tu familia futbolera, aguanta. Y recuerda: si crees que tu salud mental se está resintiendo, sea por el motivo que sea, pide ayuda. Puedes ponerte en contacto con:

España
Confederación Salud Mental España

Reino Unido
The Samaritans
The NHS
SANE

Estados Unidos
Mental Health America

Todos los países
Check Point

CONCLUSIÓN

Es probable que en los últimos meses hayas escuchado aquello de que: "sin la afición, el fútbol no es nada". Y cuando estamos en el salón de casa escuchando gritos de aficionados enlatados metidos en partidos que no tienen ninguna chicha, lo cierto es que parece que esa frase se ajusta bastante a las circunstancias.

Sin embargo, la frase en sí misma es una pequeña desviación de algo que dijo el ex entrenador del Celtic y la selección escocesa Jock Stein; en realidad, la versión completa es todavía más apropiada. Lo que Stein dijo fue: "sin aficionados que paguen a la entrada, el fútbol no es nada".

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Cada aficionado que paga entrada mantiene vivo el deporte

El dinero que llega a la élite del fútbol viene de todos lados, incluyendo los montones que ponen las televisiones por los derechos de retransmisión de los partidos, así como los de los patrocinadores y publicidad, que pagan millones para ver sus marcas en las camisetas de los equipos, en vallas publicitarias o en la tienda oficial. Aun así, la taquilla, es decir, el dinero que se recauda de la venta de entradas, sigue suponiendo buena parte de la facturación en el fútbol, sobre todo en las categorías inferiores en las que no hay cámaras de televisión.

"El fútbol no es lo mismo sin la presencia de los aficionados, y su economía es insostenible sin ellos", señaló la Premier League en un comunicado publicado en septiembre. "La pasada temporada, los clubes de Premier League sufrieron pérdidas de 700 millones de libras y, en la actualidad, el deporte nacional pierde más de 100 millones de libras al mes. Esta situación está empezando a tener un efecto demoledor en los equipos y sus comunidades".

Si los equipos de máximo nivel están pasándolo mal, la ausencia de aficionados tiene una incidencia todavía mayor cuanto más bajamos en la pirámide del fútbol. "El fútbol inglés está tambaleándose al borde del abismo", escribió Mark Ogden para ESPN. "Para navidad, algunos de los equipos más antiguos y mejor gestionados de la historia de este deporte podrían echar el cierre, obligados a extinguirse por el impacto demoledor de la pandemia del Coronavirus".

Ogden continúa detallando exactamente el poco dinero que va llegando desde la Premier League hasta los equipos más pequeños, cuyos presupuestos son evidentemente mucho más ajustados y dependen mucho más de lo que sacan de la taquilla. Estos equipos tienen que enfrentarse a decisiones tremendamente difíciles de tomar, como hacer o no las pruebas del Covid-19 a sus jugadores cuando estas son caras y, además, un par de resultados positivos puede suponer que se suspendan los partidos. El Leyton Orient, por ejemplo, tuvo que renunciar al encuentro que tenía programado contra el Tottenham Hotspur en la Carabao Cup después de que hubiera varios positivos en el equipo. El club se quedó sin las 75.000 libras que iba a cobrar en derechos televisivos.

"En el mundo sin blanca de la EFL [Liga de Fútbol Inglesa], cada libra que se ahorra es una libra que se gana", escribe Ogden, y cita a Dave Burgess, director general del Acrington Stangley de la League One, que explicó que su club no puede permitirse hacer pruebas a sus jugadores. "Nos tenemos que asegurar de que la gente esté lo más segura posible, pero no podemos hacer frente a un gasto de 4.000 libras en pruebas cada semana", dijo Burgess. "Todo el personal que no sean los jugadores, incluido yo mismo, nos tuvimos que hacer una prueba [a través del NHS, el sistema de salud público] porque no nos podíamos permitir hacerlo por el privado a 125 libras cada prueba... El servicio de mensajería pedía 300 libras por llevar las pruebas al laboratorio para tener los resultados en el día, pero debido a ese coste, las llevé en persona. Me tuve que recorrer más de 100 millas, pero simplemente me metí en el coche y me puse a conducir".

Pese a que pueda parecer que la Premier League es inmune a las dificultades que atraviesan los demás, la punta de la pirámide siempre depende de lo bien cimentada que esté la base. Los equipos de las categorías inferiores encuentran y desarrollan el talento de los jóvenes; los clubes suben y bajan de categoría, y necesitarán enfrentarse a alguien y tener partidos si tienen una mala época.

"Realmente nos encontramos en un punto muy delicado", apuntó a ESPN Mark Catlin, CEO del Portsmouth. "No quiero entrar en pánico ni generar ningún tipo de histeria, pero creo que va a haber un enorme efecto dominó cuando uno o dos clubs desciendan. Habrá otros que no puedan hacer frente a sus compromisos y, al poco tiempo, los que queden se preguntarán que qué sentido tiene seguir adelante".

Es posible que la cuestión no sea tanto cuándo podrán volver los aficionados, sino más bien si ¿habrá fútbol para poder ver cuando vuelvan?

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