"Anecdopóker" IV

Marchando una de de guerras

Por Juan Manuel Pastor

Durante la Revolución Norteamericana un espía al servicio de Su Graciosa Majestad, es decir, a sueldo de los británicos, se presentó en el cuartel general de los Hessians, los mercenarios alemanes que combatían a las órdenes de los ingleses. El susodicho llevaba un mensaje urgente en el cual avisaba de que George Washington y su ejército continental habían cruzado en secreto el río Delaware y avanzaban hacia Trenton, Nueva Jersey, donde se encontraba el campamento de los germanos. Intentó ver al coronel Johan Rall, comandante de los Hessians; pero le fue denegada la audiencia. Entonces escribió una nota con la información para que se la entregasen a Rall. El coronel estaba jugando al póker y se metió el papel en el bolsillo, sin prestarle más atención.

Al tiempo sonaron disparos de mosquete: los hombres de Washington iniciaban el asalto a la posición. Rall seguía dándole al naipe en su tienda. Cogidos por sorpresa, los combatientes teutones fueron en su mayor parte capturados. Esto sucedió el día siguiente a la Navidad de 1776. Fue la primera gran victoria de los rebeldes y el primer paso hacia la independencia. Quizá una partida de cartas pudo cambiar la historia.

Cordell Hull fue secretario de Estado estadounidense entre 1933-44 y recibió el premio Nobel de la Paz por su papel en el nacimiento de las Naciones Unidas. Pues bien, un día su biógrafo -muy de moda tener uno de estos entre los jugadores/as de póker españoles/as- le mando uno de los manuscritos para su revisión y aprobación. Hull lo devolvió con una sola corrección. En el pasaje donde se decía que durante la guerra con los españoles en Cuba había ganado jugando al póker todo el dinero de la compañía a la que pertenecía, sustituyó "compañía" por "¡regimiento!".

Archivo