De los robos a la realeza, siete razones por las que el poker y los espectáculos callejeros están relacionados

Aparentemente tienen poco en común, pero el poker y los espectáculos callejeros pueden ser fácilmente de la misma raza, como esos primos "excéntricos" que pasan por la mesa en los eventos familiares. Hemos jugado mucho al poker en nuestra época. Y hemos pasado los últimos siete años haciendo espectáculos callejeros por todo el mundo como dúo, tanto en nombre como en naturaleza.

Por Ben Bruant y Will Cashel AKA duo

En este viaje lleno de acontecimientos contado aquí, hemos encontrado muchas similitudes. Aquí tenemos una por cada año:

1. No se trata de dinero

Por supuesto que si. Si el poker no se tratase de dinero, las fichas del ganador de las WSOP se cambiarían por gominolas. También fue algo motivador para nosotros. Como músicos bien formados (nos conocimos en la escuela de música), nos dimos cuenta de que estábamos destinados a una vida de penurias a menos que nos pusiésemos manos a la obra. Era el momento de salir a la calle.

2. Si no puedes localizar al pringado...

Busca en Google 'estrategia de poker' y obtendrás miles de millones de resultados. La táctica también es vital en el busking. Es un mundo a cara de perro, un lugar en el que incluso Dame Judi Dench haría trampas. Hemos sido engañados en muchas ocasiones, la más reciente en el festival de Edimburgo. Los artistas callejeros se reúnen cada mañana a una hora acordada para pujar por los mejores sitios. Cuando tres colegas músicos nos pasaron el mensaje de que la puja comenzaría a las 10:00 a.m. de la mañana siguiente, nosotros (y otra docena de personas) les creímos. Hasta que llegamos al día siguiente y los organizadores nos informaron de que habíamos llegado media hora tarde y de que los mejores puestos ya habían sido asignados.

3. Robo a la luz del día

Un bad beat es duro de digerir, te quedas pálido ante la injusticia de que tu pila de fichas vaya a pasar a manos de otra persona. Tenemos la misma sensación cuando la gente nos roba nuestro dinero. Literalmente. Sucedió también hace poco con un tipo en una bicicleta en Reading. Cuando interpretábamos nuestra versión de Rolling in the Deep de Adele, derrapó, cogió varios billetes de nuestro maletín, y salió pedaleando calle abajo. Cuando desconectamos nuestras guitarras, ya había desaparecido. En ese momento, dos personas que estaban viendo el espectáculo sacaron el dinero del cajero automático e insistieron en que lo cogiéramos. La mayoría de la gente es tan adorable como ellos.

4. Seguiré el sol...

El poker es impredecible y lo mismo se puede decir del busking: es el enemigo de la rutina. Puede ser divertido o enloquecedor. Puedes hacer una fortuna en cinco minutos y después no ver un céntimo en todo el día. Así que tienes que aprender a tomar decisiones rápidas. En una mañana de tormenta en Mannheim, Alemania, decidimos conducir hasta Basilea (lloviendo), después hasta Lyon (lloviendo), y por último hasta Marsella (soleado, aunque para entonces el sol ya había bajado). La mañana siguiente hizo mucho calor, tiempo potencialmente perfecto para un momento Instagram. Sin embargo, fue el día posterior a los disturbios de la Eurocopa de fútbol 2016, por lo que la plaza estaba desierta, aparte de la nutrida presencia policial. Y ellos no parecían especialmente amables con los turistas.

5. La sal de la Tierra

Personajes curiosos. Los ves en la mesa de poker. Los vemos todos los días. Algunos piensan que está bien hablarte al oído a todo volumen durante todo el espectáculo. Quizá lo sea, pero es duro cuando quieren un discurso político completo. También somos populares entre los vagabundos borrachos. Generalmente son las primeras personas que nos saludan cuando llegamos a una ciudad de buena mañana para reservar nuestro lugar. Siempre son amables y les gusta escuchar nuestras pruebas, no escuchan mucha música en otro lado. Pero a la hora de la comida, normalmente son mucho peores. Nuestra música, versiones de canciones modernas y antiguas inspiradas en el flamenco, es instrumental. Nunca hemos buscado a un vocalista principal y, si lo hiciéramos, en nuestro anuncio nunca se podría leer: "Se busca vagabundo ebrio, desafinado, agresivo. Debe gritar y balancearse de forma salvaje entre la multitud. Es esencial una bolsa de papel marrón'.

6. Estás tratando de seducirme...

A pesar del duro trabajo, y de las miseria ocasional, hay una cualidad embriagadora en los espectáculos callejeros, al igual que en el poker. Primero está el público. No hay nada como hacer a la gente frenar en seco por una actuación. Su calidez, generosidad, y buena disposición, hacen que todo merezca la pena. Hemos tenido algunos espectadores muy conocidos, como Sir Michael Caine, Ricky Gervais, o Tom Hardy. El locutor Jon Snow nos ha visto dos veces, una en Edimburgo y otra en Londres, cuando atravesó Trafalgar Square en bicicleta tras escuchar nuestra música. (Nota para los abogados del señor Snow: él nunca nos ha visto tocar en Reading).

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7. Una pareja de reyes

También hemos tenido nuestras propias Escaleras Reales. El año pasado, nos llevaron a St Tropez para tocar flamenco para el Rey de España. Uno de nosotros es inglés y el otro francés, pero su Alteza Real pareció tomárselo bastante bien. Si se hubiera quejado, tampoco lo habríamos entendido.

También actuamos en un partido de Polo benéfico y nos dijeron que estuviésemos atentos a los jugadores famosos que por allí pululaban. "No estoy seguro de reconocerlos, no somos fans del Polo", replicamos. "Es posible que hayan oído hablar del número 9", respondió el organizador. "Le llaman príncipe William".

Los espectáculos callejeros están llenos de sorpresas, pero no suelen ser mayores que esa.

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