Cómo cerrar un partido

El integrante del Team Pro de PokerStars, Chad Brown, nos ofrece su punto de vista sobre la importancia de respetar a los rivales como principio para respetar el juego del poker. Para ello, nos acerca la historia del mejor lanzador de la historia del béisbol, el panameño Mariano Rivera "Mo".

Artículo original por Chad Brown.

Soy un gran aficionado al béisbol desde hace mucho tiempo -en particular, soy hincha de los New York Yankees- y como la temporada regular ha terminado, y los playoffs han comenzado, he reflexionado, con cierta tristeza, que no veré más al mejor pitcher de la historia, el gran Mariano Rivera.

Como la gran mayoría de los aficionados de los Yankees, siento mucho la retirada de Rivera, pero estoy agradecido por los extraordinarios años de entretenimiento ofrecidos y por su contribución en los campeonatos de las Series Mundiales logrados.

Su carrera ha sido notable en muchos aspectos, no solo por el hecho de haber jugado durante 19 años en el mismo equipo. Y no solo por haber estado a un gran nivel durante todo ese tiempo, si no también por su elegancia y modestia, que ha sido su carta de presentación durante su carrera. De hecho, se ha ganado el respeto de sus compañeros y de los aficionados por su espíritu deportivo y humilde, algo que, probablemente, significa tanto o más que haberse ganado el respeto como un gran pitcher.

Por poner un ejemplo, sirve lo sucedido en el año 2005, cuando Rivera y los Yankees visitaron a los Boston Red Sox -su principal rival-. El año anterior, Boston había superado a New York en un increíble playoff, en el que salvaron un 3-0 en contra, con Rivera fallando varias oportunidades de ganar el campeonato (algo inusual en él).

A principios de la temporada siguiente, los Yankees visitaron, nuevamente, a los Red Sox. Durante las presentaciones todos los jugadores de New York fueron abucheados, como de costumbre. Pero cuando presentaron a Rivera, los aficionados locales se pusieron en pie para ovacionarle. Era una ovación fingida por sus fallos en la temporada anterior -una especie de agradecimiento por haber fallado contra ellos-.

¿Cómo respondió Rivera? Se limitó a sonreír y se quitó su gorra reconociendo lo que los aficionados de los Red Sox estaban haciendo.

Cuando los Yankees visitaron Fenway Park (el estadio de los Red Sox) por última vez este año, hubo una gran ceremonia en honor de Rivera, igual que sucedió en todos los estadios. Se podía ver en las caras de los jugadores y los aficionados -hablo de los jugadores e hinchas de Boston- que no solo lo respetan...¡realmente lo adoran!

¿Cuántos jugadores -incluso los más grandes- que se jubilan reciben algo de eso?

Esta idea del respeto a los oponentes es importante, algo de la carrera de Rivera que muestra la medida en la que sus rivales los respetaban, además del respeto con el que compitió el propio jugador.

Rivera tuvo un éxito increíble, aunque de vez en cuando fallaba. Es como en el poker, donde a veces puedes ser mejor jugador y perder contra un rival que no es tan bueno. Es por eso que la gente ve el béisbol, porque hay sorpresas. Y esa es una razón por la que la gente juega al poker, porque también hay sorpresas. De hecho, yo tuve un montón de ellas ayer...muchos runner-runner.

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Pero es ese elemento desconocido el que inspira a algunos a tener humildad en sus logros -el hecho de que se puede ser mejor y aún así perder-. También puede inspirar respeto por el juego en sí. De hecho, probablemente debería ser así.

En el poker, a veces verás perder a un buen jugador contra otro menos conocido y reaccionar de diferente manera. Es decir, en lugar de respetar al rival, el mejor jugador dirá "eres tan malo que vas a perder todo tu dinero". O incluso los jugadores que ganan a veces, dejarán de mostrar respeto a los rivales que están batiendo y, por lo tanto, dejarán de mostrar respeto por el juego.

Imagina a Rivera haciendo algo similar después de que alguien lo elimine. Nunca diría algo como "Hey, vuelve al equipo reserva". Siempre fue humilde y siempre respetó a sus adversarios, así como al juego. Eso es lo que hace un verdadero campeón -un acto de clase en el que entiende lo bueno que es, pero también que por sus propias habilidades no significa que no deba respetar a aquellos contra los que compite-.

Muchos aficionados al béisbol dirán "vaya, me gustaría haber tenido la oportunidad de ver a Babe Ruth y Lou Gehrig". Creo que pronto, muchos dirán lo mismo de Rivera, por lo que me alegro de haber visto -el mejor "cierre" del béisbol- durante toda su carrera.

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