April Fools' Day: una celebración para faroleros

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April Fools' Day, la versión inglesa de los Santos Inocentes, es una celebración especial, un día en el que no pasa nada porque gastes bromas a tus amigos. Se te permite -incluso se anima a que lo hagas- ser falso, mentir y, como consecuencia, aprovecharte de los demás.

Si lo piensas, April Fools' Day es un poco como estar en una mesa de poker. En ambas situaciones está bien que intentes engañar a los demás. En las dos, además, estás todo el rato en alerta por si te intentan engañar a ti. Y no pasa nada, está permitido por las "normas" del juego (o el día).

En cierto modo, en el April Fools' Day de lo que se trata es de ir de farol -y de pillar los faroles.

Hay varias formas en las que podría decirse que ese modo de hacer bromas se parece a los diferentes tipos de engaños que forman parte de la estrategia de poker.

1. Bromas y faroles: permiso para mentir

Nuestro amigo Joe Stapleton de PokerStars TV es conocido por soltar algunas bromas de vez en cuando durante sus retransmisiones de poker. He pensado en preguntarle sobre cómo hacer bromas, puede ser como echar un farol.

"Lo que más me gusta tanto de los faroles como de las bromas es que, en ambos casos, la mentira está aceptada", dice Stapleton. "Nadie se va a enfadar después porque le hayas mentido. Bueno, normalmente no."

Tiene razón. Si eres capaz de ir de farol, bueno, pues eso es parte del juego. Del mismo modo, cuando dices "toc-toc" y alguien te contesta "¿quién es?", está claro que no espera que le contestes de verdad. Todo es una ilusión.

Tal y como señala Stapleton: "Nadie te va a decir, ¿CÓMO? ¿Me estás diciendo que un cura, un rabino y un pastor NO IBAN todos juntos en un bote salvavidas? ¡QUE TE F***!"

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2. Bromas y faroles: contar una historia verídica

Saber cómo contar un chiste no difiere tanto de saber cómo jugar a poker. De hecho, la dinámica del April Fools' recuerda a una forma habitual de contar chistes.

Si navegas por la red el 1 de abril (el 28 de diciembre en España), es muy posible que te encuentres con un titular, o más de uno, que pretenda hacer pasar por real algo que es totalmente ficticio. Encontrarás más que de normal, vaya.

Uno de mis ejemplos favoritos de este tipo de cosas es el artículo de George Plimpton para la edición del 1 de abril de 1985 de Sports Illustrated, el cual trataba sobre un lanzador muy prometedor fichado por los New York Mets llamado Hayden Siddhartha "Sidd", quien se suponía que era capaz de lanzar una bola rápida a 168 millas (unos 270 kilómetros) por hora.

Muchos lectores, que no se dieron cuenta de la fecha que era, se creyeron la historia. Al fin y al cabo, había fotos del tipo (o de un tipo) vestido con la equipación y posando con los jugadores de los Mets. Y aunque algunos datos de la historia de Finch sonaban un poco raros, no había nada que hiciera pensar que pudiera ser falsa. A ver, la temporada de beisbol estaba a punto de empezar y también es verdad que los aficionados estaban más que dispuestos a soñar.

Los seguidores de los Mets, sobre todo, estaban encantados.

Muchas bromas funcionan de la misma manera. Si te crees el contexto, es más fácil que te cuelen la broma. Ocurre algo similar con los faroles. Si tu contrincante piensa que tu gran apuesta podría ser "verdad", es más probable que consigas ese fold que estás buscando.

"Cuanto más creíble sea, más fácil será conseguir el efecto deseado", dice Stapleton. "Por eso te ríes mucho más con los chistes de 'esto es uno que va al médico y le dice' que con uno en plan 'esto son dos dinosaurios esperando en la oficina de tráfico'."

"Y si no es así, me encantaría jugar al poker contigo", añade.

3. Bromas y faroles: en busca de una recompensa

Así que, esto son dos dinosaurios que estaban jugando a poker y uno de ellos sube con todo all-in. Lo que pasa es que claramente llevaba una drawing hand, sin posibilidad de straights ni de flushes. La historia no era creíble, así que el otro dinosaurio lo vio, y las fichas del farolero acabaron por extinguirse.

Mal farol. Y una broma mala también.

"Si tu broma o tu farol no es creíble, no saldrá bien," dice Stapleton. "'Esto no hay quien se lo crea' se puede usar tanto para un mal farol como para una mala broma."

Los jugadores que son buenos de manera habitual online o en torneos en vivo y partidas de cash, saben lo importante que es ir construyendo su credibilidad antes de ir de farol, ya sea en las manos previas o en rondas de apuesta anteriores.

Lo mismo ocurre con quienes hacen bromas o cuentan chistes. Si el público no se lo cree -o (como ocurre más a menudo) no está dispuesto a abandonar el escepticismo-, no se va a dar un buen resultado.

Así que, bromistas, con todo esto en mente, poneos la cara de poker y salid a echaros un farol ante vuestros amigos y compañeros de trabajo. Mentid con orgullo, hacedlo creíble, y a cobrar.

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