De la mano de Víctor Calzado: Una pequeña moneda que voló, vuela y volará

Como en la vida, el poker tiene sus tiempos. Nuestro pasado y nuestras previsiones futuras influyen a menudo en nuestro presente y nos apartan de nuestro camino descompensado y tambaleante. Es muy significativo ver pegar tumbos por las mesas a jugadores que podrían ser sólidos por ser incapaces de interiorizar y aceptar cosas quereconocen como ciertas incluso en el juego de otros pero son incapaces de asumir como propias.

Entender el largo plazo (el futuro remoto) es indispensable para un jugador de poker, especialmente en MTT (torneos multimesa). La tan conocida como ignorada y vilipendiada varianza nos puede llevar a situaciones en las que acabaremos casi de rodillas, sino en la lona. Es algo que repito cada día, sí, pero es algo imprescindiblepara poder disfrutar del juego y más importante poder batirlo.

Cuando decidimos que lo que nos sucede en las mesas no es consecuencia de la varianza observada en pequeñas muestras -recordad la famosa ley de los números pequeños- el bankroll se resiente, la confianza en nuestro juego nos abandona, aparecen los fantasmas de las salas trucadas, las cuentas premium, el poker me odia, y la situación se retroalimenta de tal manera que nuestro juego se descompone.

Sin aceptar que nos encontramos en una carrera de fondo podemos volvernos velocistas y realizar modificaciones constantes en nuestro juego sin un objetivo claro. Añadimos soluciones imaginativas, tomamos decisiones descompensadas en stack y todo se derrumba a nuestro alrededor mientras nosotros pensamos que "nos estamos adaptando".

Si no somos capaces de asumir que las rachas van a afectar a nuestro juego, tanto más cuanto menos experimentados seamos (juego menos sólido, menos disciplina, problemas de concentración mayores) tenemos un serio problema para evolucionar. Cuando la cosa vaya bien nos creeremos semidioses del poker convencidos de que lo que hacemos funciona y cuando se tuerza pensaremos en tonterias ajenas al juego como las culpables, y seremos incapaces de seguir nuestro camino, si de verdad iba bien (que no es lo normal), o realizar las correcciones correctas, entendiendo como correctas las necesarias y a su debido tiempo.

En definitiva, el largo plazo debería dejar las cosas en su sitio, pero para jugadores que apenas metemos volumen el largo plazo es algo muy muy lejano. Convivir con él en nuestro día a día es duro, pero no hay otro remedio que aceptarlo como nuestro compañero de viaje. Somos pequeñas monedas en un gran viaje.

ESPT6_Madrid-92_chips.jpg

Relacionado con este largo plazo está el pasado cercano, no aceptar que somos pequeñas monedas gobernadas por leyes pequeñas nos puede hacer caer en la más cruel de sus manifestaciones, los temidos bad beats.

En cualquier caso, la más común de sus manifestaciones sería la pérdida de stack causada por malas decisiones,no olvidemos que nosotros nos equivocamos como todos, y muchos de nosotros más que el resto. Minimizar la importancia de esos errores y centrarnos sólo en los bad beats sólo tiene un nombre: autoengaño. El culpable de la gran mayoría de los fracasos en el poker y en la vida.

Ambas situaciones nos pueden dejar temporalmente fuera de juego y con el enemigo a las puertas de casa, esperando como francotirador implacable para impactar en la moneda a bocajarro, aunque pensemos que ha sido un tiro de 2Km con viento y mala visibilidad. Perdonarnos con indulgencia y llamar bad beat a un simple flip son la receta perfecta para llevarnos a un estado mental alterado que afecta negativamente a nuestro juego, el temido TILT.

Casi todos los expertos en psicología del juego coinciden en que vivir en el presente sin que el largo plazo ni el pasado cercano nos afecten es la clave psicológica que nos llevará hacia un juego más sólido. ¿A qué se refieren cuando hablan de vivir en el presente?

Vivir en el presente supone interiorizar el largo plazo en nuestra mente de forma que seamos uno con la varianza, asumir que nos afectará en mayor o menor medida dependiendo de la disciplina que juguemos y ser conscientes de que puede llegar a ser demoledora, pero nunca cruel. La varianza no tiene memoria, ni conciencia, ni preferencias por ningún jugador.

Como pequeñas monedas sufrimos las caras y las cruces, y tenemos que aceptar el resultado como algo propio del juego.

ESPT6_Madrid-352.jpg

A pesar de esto existen estudios que demuestran que estadísticamente un jugador en una racha ganadora tiene más posibilidades de ganar de nuevo que uno en una racha perdedora. Pero no, no caigáis en conspiraciones, la explicación es mucho más sencilla, la confianza apuntala nuestro juego, mejora nuestras decisiones y nos aleja de las dos relaciones más típicas a las que el TILT a largo plazo nos puede arrastar:

-Abrazar la varianza con demasiado ímpetu y tomar decisiones críticas para nuestra vida en el torneo cada pocas manos, o incluso aceptar situaciones en las que claramente iremos por detrás o al flip. Regalando equity y jugándonos la vida en cada mano aumentamos el número de situaciones gobernadas por la ley de los números pequeños y amplificamos los efectos del azar, si la pequeña moneda vuela en cada decisión seguramente acabaremos teniendo "mala suerte".

-O en el otro extremo, rechazar los enfrentamientos que pongan en juego una parte significativa de nuestro stack.

Esta aversión al riesgo nos llevará a jugar un rango más cerrado y a jugarlo de forma más débil, de esta forma nuestras premium volarán por los aires con una frecuencia mayor, y cuando ganen manos ganarán botes más pequeños, lo que nos hará pensar cada vez más en fantasmas.

Igualmente, nuestra capacidad para atacar con manos marginales en situaciones de robo o de rerobo casi desaparecerá, sin intentar materializar nuestra equity buscando botes más grandes con nuestras mejores manos y renunciando a nuestra Fold Equity, nos arrastraremos como una moneda con dos cruces esperando a que alguien nos lance al aire por última vez.

ESPT6_Madrid-191_rubik.jpg

Una diferencia importante entre un buen jugador y otro que no lo es está en asumir la equity de cada mano y tener en cuenta que en ausencia de dominación dos cartas vivas tienen siempre una equity decente. Si añadimos las veces que conseguimos que el rival abandone -la Fold Equity- una situación aparentemente marginal se puede volver muy provechosa .Renegar de ella es muy negativo a largo plazo, y mucho más es creer que ha sido una buena decisión.

De nuevo vuelvo sobre lo mismo, pero ser capaces de separar nuestros resultados de nuestras decisiones, OJO, yes muy importante, cuando estamos seguros revisando nuestro juego y nuestras decisiones de que estamos haciendo las cosas bien, es vital. Igual de vital que ser capaces de reconocer que nuestro juego apesta y que siguiendo por ese camino nunca llegaremos demasiado lejos.

Sobre todo cuando nos encontramos en mitad de una racha perdedora, el pasado cercano -una única mano en la que las cosas no nos salen, una decisión incorrecta- nos puede llevar a una degradación de nuestro juego aun mayor(acentuar el TILT a largo plazo) o incluso a gritar, golpear, maldecir y empezar a hacer cosas impensables en las mesas (éste es el más conocido de los TILT, incluso lo que muchos de vosotros llamáis el TILT, el TILT en sesión, a corto plazo o como os guste llamarlo).

El presente consiste, por un lado, en empezar las sesiones como si el pasado no existiera. Las correcciones en nuestro juego forman parte del presente de esa sesión, con lo que no olvidamos lo que estamos haciendo mal, nos centramos en hacerlo bien y olvidamos los resultados adversos. Y por otro en ser capaces de asumir las cornadas en las mesas como algo natural, tener la templanza para tomar una nota del rival si la situación lo merecen en seguir adelante. Evitar las revanchas instantáneas y embestir cual miuras al maldito pez no sólo acabará muy probablemente con pérdidas de stack sino que desplazará todavía más nuestro centro de gravedad, convirtiéndonos en una pequeña moneda trucada que pierde más de lo que debería.

Respirar profundo, realizar un estiramiento del cuerpo, levantarnos y dar un mini paseo por la sala donde jugamos, cerrar los ojos y acompasar la respiración nos ayudarán a seguir en el presente. Porque es muy importante recordar que sin un presente asentado, el futuro siempre será incierto, con lo que el presente es nuestra única manera de mejorar, intentar cada día hacer las cosas un poco mejor, trabajar más duro y no perder la fe.

Lo contrario nos llevará a una espiral descendente de la que será complicado salir, sobre todo si nos inventamos fantasmas que nos impidan pensar con claridad, porque somos pequeñas monedas en un mundo demasiado grande como para mirarlo desde nuestro ombligo. Siempre que miremos así, sin apenas autocrítica, conseguiremos que en las mesas, y en nuestra vida, haya más cruces que caras y esto es malo para todo, pero sobre todo para nuestra felicidad.

Aprovechar las caras y darles a las cruces su justa importancia es lo que hará de una pequeña moneda que vuelaen los vientos del azar algo grande dueño de su destino y contento con él.

Archivo