Hay mucha controversia sobre si Babe Ruth, en el 3er Partido de las World Series de 1932, apuntó al muro central y posteriormente la pelota golpeó contra el muro más lejano. Muchos aficionados e historiadores insisten en que así fue y se niegan a creer lo contrario, mientras que otros simplemente lo consideran como otra de las leyendas del béisbol. En cualquier caso, son cosas que forman parte de la tradición del béisbol y el romántico que cada uno llevamos dentro debe elegir en qué creer.
Han pasado 75 años desde que aquello sucedió. Aquí, en las World Series de 2007 (en este caso, el evento de póquer), Katja Thater tuvo su oportunidad la pasada noche. Mientras salía de la Amazon Room a las 3am, se detuvo lo suficiente para recordar su decepcionante quinto puesto en el evento Ladies no-limit hold’em. Esta vez un quinto puesto, dijo, no era una opción en el evento de Razz de 1.500$.
«Primero, segundo o tercero», dijo, y se encaminó con confianza hacia el vestíbulo.
Cuando Katja entró hoy, creo que había mucha gente (yo incluido) que podía ver que había cambiado su actitud. El segundo o tercer puesto no era suficiente. Iba a ganar y no había otra opción.
Por la tarde, tal y como comentábamos en el artículo “Men in the Men’s”, Katja se estaba apoderando de botes a diestro y siniestro, trabajándose con perseverancia el ser la líder en fichas. Cuando llegó el descanso de la cena, ya lo era.
Hoy había dos historias en las mentes de la prensa. La primera fue el rápido declive de la salud de Eskimo Clark en la mesa final. La segunda fue el hecho de que dos mujeres hubiesen llegado a la mesa final consiguiendo la oportunidad de ganar los brazaletes. Al finalizar el día, Eskimo había sobrevivido hasta terminar en 4ª posición y la otra dama terminó siendo subcampeona.
Y esto nos dejó con Katja Thater, la mujer que empezó a jugar seriamente a póquer hace sólo ocho años cuando sustituyó a su novio Jan Von Halle en una partida de altas apuestas. Desde entonces, Katja se ha convertido en una jugadora con gran talento por méritos propios. Tras llegar a la mesa final de un evento del EPT este año, llegó a la mesa final del Ladies Event de las World Series de 2007. Y entonces se abrió paso a través de sus oponentes del torneo de Razz para terminar siendo el tercer miembro del Equipo PokerStars en llegar a dos mesas finales en las Series de este año. Con Jan observando desde una altura de cinco pies por encima de ella, Katja pasó la noche ofreciendo una demostración de cómo se debe jugar a Razz.
Una vez hubo llegado al heads-up con una ventaja en fichas de 4 a 1, me di cuenta de algo curioso. Tanto Katja como Jan son alemanes muy estoicos. No importa si han sido eliminados de un torneo o si han triplicado sus fichas, la única emoción que verás en ellos es un encogimiento de hombros como diciendo: “Vale ¿Y qué?».
De todas formas, cuando quedaban dos jugadores, los ojos de Jan se encendieron. Apretó la barandilla tan fuerte que creí que iba a romper la mesa. Y cuando Katja tuvo a Larry St. Jean en all-in, Jan comenzó a arrodillarse hasta tocar el suelo. Para cuando la última carta se puso en la mesa, Jan se estaba abriendo paso hasta Katja.
La expresión de su cara mostraba más alegría que si él mismo hubiera ganado el brazalete.
Y allí estaba Katja. Se puso en pie delante de la mesa, respiró profundamente y después se volvió hacia los que estábamos tras la mesa.
Dijo: «Vaya, está bien”.
Vi a Jan bailar un poco, y entonces no pude evitar preguntar: “¿Bien? ¿Acabas de ganar un brazalete de las World Series y todo lo que nos dices es “bien”?”
Se encogió de hombros. “Sí, bien”.
Cuando ganas un brazalete suceden muchas cosas en estos eventos. Hay un par de ceremonias, una fotografía y toda una serie de entrevistas y apariciones mediáticas. A pesar de todo, Katja permaneció tan estoica como a lo largo del día en la mesa. Cuando la cadena ESPN la incitó a hablar de su rol como mujer en el póquer, rehusó educadamente. “No importa si eres negro o blanco, joven o viejo, hombre o mujer. En el póquer, somos todos iguales”.
Recordé que en el Ladies Event se había comportado de la misma manera. Mientras las otras mujeres rompían a llorar cuando sobrevivían a un all-in, Katja nunca mostró ninguna emoción. Quizás, pensé, era debido a la naturaleza del Razz. Ella pasó 3 días trabajando para conseguir la peor mano posible y sucedió. Ella era, en cierto modo, la perdedora más ganadora.
Cuando ya estuvo todo dicho y hecho, vi a Katja tomándose un momento para pensar. Había vencido a más de 300 jugadores y consiguió su primera victoria en las World Series ganando 132.653$.
Aunque no tengo una foto y no apostaría todo mi bankroll, juraría…que vi como se le escapaba una lágrima.
Felicidades a Katja Thater por ser el primer miembro del Equipo PokerStars en conseguir un brazalete en las World Series de 2007.
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