Durante las excelentes horas de retransmisión que nos ha regalado el sensacional equipo que Pokerstars España desplazó a Barcelona, ha habido una pregunta que en diferentes formas se ha repetido de forma constante a los pros y entrenadores que se acercaban al set a enriquecernos a todos con sus comentarios: «¿Cómo ves el tamaño de la apuesta?», «¿Tú crees que le cabe ahí una cuarta apuesta?», «¿Le cabe una «3bet» aquí?», «¿En esa situación tú que ves mejor pagar o «3betear» la mano?», «¿No es algo arriesgado abrir esa mano contra un jugador tan corto?».
Del mismo modo, uno de nuestros amigos de facebook manifestó ciertas inquietudes sobre el tamaño de las apuestas y la información que nos ofrecen, sobre si es mejor 3betear una mano o no y varios temas más. A todas estas preguntas tan complicadas y algunas más intentaremos dar respuestas lo más simples posibles durante las próximas semanas.
Puede que a los que llevan menos tiempo jugando o para aquellos que disfrutamos del poker de una forma totalmente recreacional se nos escape lo que subyace debajo de todas estas preguntas, y como veréis no tiene porqué, la clave está en el mantra que muchos de nosotros no nos cansamos de repetir: «Stack, Posición y Fuerza de la mano».
Sabemos que hay varias «razones para apostar una mano» pero en el fondo la idea principal es siempre una, nuestra apuesta tiene que facilitar nuestras decisiones y hacer más complicadas las decisiones del rival. Sea cual sea nuestra motivación al hacer una apuesta nos tiene que dejar en una posición de «ventaja» frente al rival o dicho de una forma más sencilla no nos tiene que dejar en una situación más complicada que la de nuestro rival o simplificar mucho su decisión.
Empezaremos primero con algunas generalidades:
En principio el tamaño de nuestra apuesta no tiene que variar en función de la fuerza de nuestra mano, esto es siempre cierto pero también lo es que ante rivales que no prestan atención al juego podemos variar nuestros tamaños y obtener beneficios, de ahí que sea tan importante que nosotros nos fijemos en lo que sucede en cada mano en la que no participamos directamente.
Contra rivales más débiles y más pasivos podemos apostar un poco más grande, ya que tenemos ventaja y además nos va a resultar complicado sacarles valor. Contra rivales más competentes, abrir pequeño nos va a dejar más maniobrabilidad, si nuestro «stack» es de un tamaño medio, que abrir más grande. Igualmente nos permite jugar botes más pequeños y no enfrentar decisiones sobre todo nuestro «stack» cuando en teoría somos más flojos que ellos o nuestro nivel es parejo.
Cuanto más tardía es nuestra posición, y más probable es que vayamos a jugar la mano en posición, más pequeña puede ser nuestra apuesta de apertura. Vamos a jugar la mano en posición y nuestro rango puede tener muchas más manos que cuando abrimos una mano en UTG.
Éste es igual uno de los temas más «controvertidos». Hay gente que defiende que es imprescindible abrir igual desde todas las posiciones, incluso a todos los rivales, pero es cierto que desde posiciones iniciales, luego volveremos sobre esto, y sobre todo cuando los «stacks» son más profundos, podemos abrir un poco más amplio. En posiciones más tardías podemos abrir más pequeño, siempre y cuando nuestro rango lo exija, y me explico:
Si sólo vamos a jugar las buenas y las muy buenas desde cualquier posición, algo que por cierto es una base sólida para jugar en posiciones iniciales, no merece la pena abrir muy pequeño. Nuestro rango está bastante a la vista y nuestros rivales pueden jugar contra nosotros mucho más fácil y aprovechar las implícitas, ya que normalmente abriremos por valor. En ese caso podemos plantearnos abrir un poco más grande.
De nuevo se trata de jugar nuestras manos siempre con un plan, en este caso con un plan general que nos facilite sacar algo más de valor con nuestras manos. Evidentemente, si abrimos más grande y no nos pagan el plan es malo y nos toca volver a los planteamientos generales.
Volvemos ahora sobre las preguntas que iniciaban la entrada sobre las retransmisiones de Barcelona, que nos va a llevar a uno de los factores de más peso a la hora de decidir el tamaño de una apuesta en un torneo multimesa, el tamaño de los «stacks» y la relación entre el tamaño de nuestro «stack» y la ciega.
A medida que el número de ciegas en nuestro «stack» disminuye los tamaños de apertura de los profesionales se hacen más pequeños, incluso llegando a «limpear» manos en guerras de ciegas y «Heads-up». El motivo es, como ya hemos comentado, mantener la maniobrabilidad «postflop», ya que las características de las rondas de apuestas en «holdem», y sobre todo con «stacks» cortos, nos pueden llevar a comprometernos con el bote simplemente al hacer la apuesta de continuación, o a que sólo nos quepan dos apuestas. En resumen: complicaciones a la vista.
Lo seguirán haciendo así hasta llegar a un límite de «stack» tan corto en el que nos va a tocar abrir la mano con lo que se conoce como un «open push», todas nuestras fichas van al centro con nuestra apuesta inicial.
Lo mismo sucede con las resubidas, nuestras «3bets», «4bets», incluso nuestras «5bets», deben de tener muy en cuenta el porcentaje de nuestro «stack» que vamos a apostar «preflop» y lo que nos va a quedar para jugar el resto de la mano.
En algunos casos, simplemente el hacer la «3bet» nos va a dejar sin capacidad de maniobra «postflop», o incluso enfrentados a una decisión muy complicada «preflop». Pagar con posición y un plan puede ser una idea mucho más sensata.
Pero cuidado, en los niveles más bajos la dinámica del juego es muy distinta, tenemos mucha menos «fold equity» y nos toca buscar situaciones de «equity» más favorable. Salvo con «stacks» muy profundos puede ser mejor abandonar algunas de estas manos con las que pagamos y 3betear un poco más amplio, que dedicarnos a pagar con posición para encontrarnos con un rival que, independientemente de la mesa, nos mete dos apuestas de bote en «flop» y en «turn», de nuevo decisiones complicadas.
Con posición pero sin iniciativa y, muchas veces, sin demasiadas pistas sobre lo que
puede tener el rival en su mano. Sin un juego «postflop» sólido no nos va a servir de mucho poder maniobrar más si el rival lleva el volante bloqueado, una barra en el acelerador y se dedica a jugar al «gallina» con nosotros cargando cual toro de lidia.
En esos casos es mucho más interesante tener un rango por valor sólido y obligar al rival a tomar decisiones que afectan a su vida en el torneo, jugar a ligar contra este tipo de rivales agresivos no va a ser casi nunca buena idea.
Igual nos sucede con los rivales más pasivos y de rango más cerrado, sobre todo fuera de posición. Ellos van a jugar sus cartas, a apostar en función de la fuerza de la misma y abandonarán ante la agresión. Jugar manos medias contra ellos nos puede llevar al desastre, con el «kicker» decidiendo los botes medios y grandes la mayor parte de las veces en nuestra contra y con dificultad para sacar valor cuando ligamos, incluso las manos con implícitas van a ser complicadas.
Si se retira con frecuencia tras nuestra 3bet, podemos 3betearle más manos, (siempre que nuestro «stack» no sufra demasiado por ello) y abandonar manos como [9][9] o [T][T] si el rival vuelve a resubir. Fuera de posición debemos procurar pagar muy pocas 3bets y tener claro el rango de valor nuestras 4bets.
De nuevo tenemos que volver a algo de lo que ya hemos hablado hace algún tiempo, la clave es la agresividad del rival. Si un rival que no es agresivo demuestra agresividad debemos preocuparnos bastante y respetar esa agresión.
El problema de trabajar con generalidades es que aunque casi siempre tienen bastante verdad en ocasiones pueden ser totalmente erróneas. Os animamos como todas las semanas a plantear vuestras dudas y hacernos llegar vuestras opiniones y puntos de vista desde las redes sociales.
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