Home / News / ¿Qué te dice el corte de pelo de Paul Pogba?

Cuando echas la vista atrás para recordar algunos de los momentos más icónicos de los últimos torneos de fútbol internacional, habitualmente te llevas la falsa impresión de que has descubierto a algún jugador notable.

Normalmente, es el tipo de exageración que solo verás en una competición con multitud de partidos en poco tiempo, y a la que todo el mundo presta atención. Es ese tipo de mentalidad la que termina convenciendo a un equipo como el Manchester United a firmar jugadores como Kleberson o Karel Poborsky después de un gran torneo, aunque más tarde se den cuenta del error.

Sin embargo, en otras ocasiones, la falsa impresión puede ser mucho más literal. Cuando ves a Paul Gascoigne haciéndole un sombrero a Colin Hendry en la Euro96, o a Ronaldo destrozando la final del mundial 2002, hay algo que llama la atención por encima del resto de cosas: el pelo.

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El gol de Gascoigne y la penosa celebración de la silla del dentista llegó con un look rubio platino que el inglés solo llevó durante una pequeña parte de su carrera profesional, mientras que ‘O Fenómeno’ fue el centro de atención con una cabeza rapada que terminaba en un flequillo que su propia madre definió como «feo».

Obviamente, el sesgo de confirmación nos ha hecho olvidar a aquellos que hicieron un esfuerzo por diferenciarse, pero a los que no les acompañó la victoria. Tal vez habríamos visto más mejicanos rubios si Javier Hernández o Carlos Salcedo hubiesen ayudado a la ‘Tri’ a lograr una victoria sobre Brasil, mientras que un triunfo de Croacia en al Eurocopa 2016 podría haber sido suficiente para que los ojipláticos aficionados imitasen a Ivan Perišić esculpiendo los famosos cuadros rojos y blancos directamente en su pelo.

Pero, se trata de un torneo importante, ¿qué podemos aprender de los jugadores que siguen este camino?

LA PARTE DEL ASPECTO

«Teñir el pelo de rubio no es algo que me pidan regularmente», admite Simon Townley, peluquero personal de varios miembros del equipo inglés en la Copa del Mundo 2018.

«Según mi experiencia, este tipo de cambios son más populares antes de los torneos importantes que durante la temporada regular, ya que los jugadores tienen la oportunidad de exhibirse en un escenario global».

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Es cierto que siempre hay que hacer algo para asegurarte estar en el foco de las miradas cuando los ojos de todos están puestos en el torneo, especialmente si hablamos de aquellos jugadores que rara vez tienen la oportunidad de verse frente a tantos espectadores. Pero, ¿Gascoigne o Ronaldo? Ellos siempre eran el centro de atención en cualquier escenario.

Townley, que trabajó con Remington Legends durante la Copa del Mundo, admite que, en algunos casos, podemos estar yendo demasiado lejos en el análisis de las preferencias de los jugadores, señalando que las grandes competiciones suelen disputarse en los meses de verano, una época del año en la que la gente suele ser más propensa a experimentar.

Lo de hacerse notar para conseguir un traspaso es algo que ha quedado atrás, eso que llevó a la Juventus a establecer comparaciones entre Pavel Nedved y el también rubio Miloš Krašic es cosa del pasado.

«Para algunos ojeadores, esto es solo una impresión», escribió Rory Smith en el the New York Times. «Sus planes para los transfers del verano ya no se basan en aquellos jugadores que más llamen la atención durante ese mes. [La Copa del Mundo] Ya no es el lugar donde los clubs van a buscar jugadores. Ya no».

Eso no quiere decir que no haya recompensa para aquellos que se atreven con un estilo distinto, simplemente que hacerlo ya no es algo restringido a las grandes competiciones. Además, la ignorancia consciente no descarta sesgos inconscientes, tanto en entornos de torneos tipo como en cualquier otro lugar. El pelo decolorado puede no ser un signo de talento por sí solo, pero puede dar más visibilidad a los jugadores hasta el punto de que sus mejores momento se captan más fácilmente. Piensa en ello como algo totalmente literal.

BARBEROS DE PRIMERA CATEGORÍA

Obviamente, asumir que un jugador solo está pensando en los demás cuando decide hacerse un peinado es algo naif. A veces, puede ser una manera de mantener su personalidad, y de asegurar su confianza en sus propias habilidades. «Para muchos jugadores, su peinado es la única característica que pueden modificar para darles un carácter único», aseguró la doctora en psicóloga Dr Vivian Diller a The Atlantic durante la última Copa del Mundo.

De hecho, los jugadores pueden llegar a sentir la presión psicológica de una camiseta concreta, tanto aquellos que intentaron seguir los pasos de Cristiano Ronaldo como siete del Manchester United, como aquellos que prosperaron a nivel de club, pero que se estacan una vez que van convocados por primera vez con la selección. Los peinados pueden servir como recordatorio de que, aunque las cosas hayan cambiado, todavía tienen el control sobre su rendimiento.

Muchos jugadores se han mantenido fieles a sus peluqueros incluso después de cambiar de país. Ivan Campo volaba entre Inglaterra y España para cortarse el pelo, y Graziano Pellè llegó a viajar a China, por nombrar dos, así que el equilibrio entre visibilidad y comodidad no debe ser pasado por alto.

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«En otros deportes los jugadores tienen la oportunidad de dejar su firma con piercings o tatuajes, pero el fútbol es solo pies y cabezas, ya que eso es lo único que puede tocar la pelota», explica Diller.

Townley cree que hay cierto tipo de jugadores que podrían ser más propensos a los cortes de pelo extravagantes, a los que él define como más conscientes del estilo y que «marcan tendencia tanto dentro como fuera del campo». Sin embargo, esto puede ser un poco el dilema de la gallina o el huevo en lo que se refiere a saber si es el corte de pelo el que hace arrogante al atleta, o viceversa. ¿Pueden algunos quitarse el papel de extravagantes gracias a su carisma, o es la mirada en sí misma la que da esa impresión? A veces casi se pueden sentir como un conjunto.

PINTARSE LA LENGUA DE AZUL

Además de aquellos a los que el corte de pelo les da confianza, también deberíamos considerar el impacto que el peinado puede tener en aquellos que se enfrentan a ellos durante la competición. Se sabe, por ejemplo, que los porteros hacen todo lo que pueden para distraer a los rivales que se acercan a la portería. El portero de la selección de Inglaterra Jack Butland, que se puso la lengua azul durante una tanda de penalties en los Juegos Olímpicos de 2012, es un buen ejemplo, pero no el único, y hay mucho que decir sobre el poder de la intimidación.

El deporte de competición gira en torno a los pequeños detalles, especialmente en los torneos de fútbol en los que los momentos individuales ven su importancia exagerada, por lo que cualquier cosa que pueda impresionar, aunque sea por un segundo, puede funcionar en tu favor.

«Tengo un cliente jugando en la Championship que me contó que la gente pensaba que estaba loco cuando jugaba en el centro del campo, y no por su forma de jugar si no porque tenía el pelo rapado al cero», añade Townley. «Una vez que cambio su peinado, la gente comenzó a darse cuenta de que es un tipo realmente agradable».

Dicho esto, también puede funcionar al contrario, ya que los jugadores tradicionalmente sucios suelen adoptar un corte de pelo más agradable, lo que les ayuda a tener un trato más amable con los árbitros.

El jugador del Watford Valon Behrami, por ejemplo, fue responsable de hacer 63 faltas en sus dos temporadas en Vicarage Road, pero se llevó solo 10 tarjetas por sus líos mientras llevaba un look rubio de agua oxigenada. Durante el mismo periodo, su compañero de equipo, José Holebas, un jugador con el pelo bastante más corto, vio 16 cartulinas a pesar de haber cometido 12 faltas menos que el jugador internacional suizo.

CREAR UNA IMPRESIÓN

Cualquier atleta que decida a hacerse un corte de pelo extravagante, sea futbolista, olímpico, o cualquier otra cosa, sabe que caminará sobre esa delgada línea que separa el aumento de confianza y prepararse para una caída.

Paul Pogba, por ejemplo, admitió que decidió no hacer uso de su habitual extravagancia en la Copa del Mundo «para que [la gente] pudiese criticar solo la parte futbolística», mientras que, en el otro lado de la moneda, el planteamiento de Ronaldo en 2002 fue distraer la atención de sus problemas previos al torneo controlando los temas de conversación.

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Eso también es una parte importante de esto: el control. En un mundo en el que los atletas tienen cada parte de su vida sometida a examen, cualquier posibilidad de manejar cómo se les considera o lo que se dice de ellos hay que tenerla en cuenta.

«He tenido clientes que casi tienen el efecto Samsonite, como me gusta llamarlo, cuando pasan del pelo largo al corto de repente pierden su capacidad para cumplir», dice. «Es como si perdiesen algún tipo de poder de superheroes, pero a medida que vuelven a recuperar su look recuperan también su confianza y se ven capaces de hacerse un corte perfecto de nuevo».

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