Frane Selak: el Hombre más Afortunado del Mundo
No siempre podemos hablar de buena suerte en el casino, al igual que un rayo nunca cae dos veces en el mismo sitio. Sin embargo, la vida de Frane Selak es algo que ni la física ni la estadística han podido explicar, por lo que nos vemos obligados a avisar: lo que estás a punto de leer no es producto de ninguna fantasía, es la pura verdad.
Este señor croata, ya anciano, ha entrado en el Libro Guinness de los Récords con uno de los títulos más peculiares que jamás se han otorgado: el hombre más afortunado del mundo. Si te preguntas por qué, aquí te dejamos hasta siete situaciones totalmente inverosímiles en las que milagrosamente ha escapado de la muerte.
DESCARRILAMIENTO DE UN TREN
Su primer incidente le ocurrió en 1962, en un tren que lo llevaba desde Dubrovnik hasta Sarajevo.
Hacía un tiempo gélido y probablemente fue ese intenso frío el que provocó el fallo que causó el descarrilamiento, haciendo que los vagones acabaran dentro de un lago congelado.
En el accidente murieron 17 personas, pero nuestro Frane salió con algunos huesos rotos y un principio de congelamiento, pero sano y salvo al fin y al cabo.
ACCIDENTE AÉREO
Justo mientras se recuperaba de su accidente de tren, Frane tuvo que coger un vuelo en 1963 desde Zagreb a Rijeka para visitar a su madre enferma.
Era su primer vuelo y no iba a estar exento de complicaciones, ya que, al llegar, todos los asientos estaban ocupados y, solo después de mucho insistir, consiguió convencer a la compañía de que lo dejaran embarcar, encontrando un sitio al final de la cabina junto al personal de vuelo.
Sin embargo, durante el vuelo, los motores fallaron y, por alguna extraña razón, la escotilla del avión se abrió y provocó una fuerte disminución de la presión. Varias personas salieron disparadas fuera, incluido Frane, que cayó sin paracaídas a lo que era su final casi seguro.
Casi porque, a pesar de todo, aterrizó sobre una montaña de heno que amortiguó su caída hasta el punto de que salió ileso con tan solo unas contusiones.
Todo lo contrario que los otros 19 pasajeros que perdieron la vida.
ACCIDENTE DE AUTOBÚS
En vista de sus antecedentes, Frane decidió no volver a subir a un avión y, en la medida de lo posible, cualquier otro medio de transporte.
Sin embargo, parecía que el destino no lo quería dejar en paz y en 1966 volvió a atacar, cuando el autobús en el que viajaba se salió de la carretera y cayó a un río.
Cuatro pasajeros perdieron la vida, mientras que Frane logró escapar de la situación con algunos hematomas.
COCHE EN LLAMAS (DOS VECES)
Y de nada sirvió tener su propio vehículo para desplazarse.
De hecho, en 1970, su coche empezó a arder mientras conducía, lo que lo obligó a saltar del vehículo en movimiento justo antes de que explotara. Resultado: ileso.
Tres años después, nuevamente conduciendo su coche, un fallo en el motor provocó otro incendio que hizo que las llamas y el humo saliesen por las tomas de aire directamente hacia él.
Una vez más, logró salir del coche y salvarse, salvo por su barba y su pelo que quedaron completamente calcinados.
ATROPELLO DE UN AUTOBÚS
Pasaron más de veinte años sin que Frane se viera involucrado en algún otro accidente mortal.
Quizá pensó que su maldición (o bendición, según cómo se mire) había acabado por fin, pero el destino le tenía preparada una sorpresa una vez más.
Mientras iba caminando tranquilamente por las calles de Zagreb, un autobús (al parecer tampoco tenía una buena relación con este medio de transporte) lo atropelló de lleno y acabó en el hospital con heridas que no eran demasiado graves.
Caída por el barranco
Un año después, Frane volvió a ver la muerte muy de cerca.
Mientras conducía por una carretera de montaña, un camión se metió en su carril después de una curva, lo que provocó que perdiese el control del coche para evitar la colisión.
El coche se estrelló y se precipitó, pero él logró saltar y agarrarse a un árbol, mientras que el coche siguió cayendo hasta el fondo del barranco
El colmo de la buena suerte: el premio millonario
Tras escapar de la muerte en al menos siete ocasiones, se podría debatir si este hombre realmente es el más afortunado o desafortunado del mundo.
Pero, en 2003, se confirmó la magnanimidad de la diosa Fortuna hacia él.
Frane Selak compró un boleto de lotería y, después de haber llegado a los 73 años de milagro, ganó algo más de un millón de dólares.
A día de hoy, a sus 87 años, puede decir que es el hombre más afortunado del mundo.