Los Juegos de cartas Jugados en Andalucía, País Vasco y Castilla-La Mancha
España es un país que siempre ha estado muy vinculado a los juegos de mesa, especialmente en algunas de sus regiones, donde algunos pasatiempos han tenido un arraigo muy fuerte. Es el caso de tres de los territorios que hoy queremos mencionar: Andalucía, El País Vasco y La Mancha; que han dado lugar a la Zanga, el Mus y la Brisca respectivamente. Desde PokerStars Casino os vamos a presentar cuáles son sus características más llamativas y el porqué de su fama. Hay que tener en cuenta, además, que estos tres juegos también se han extendido por el resto de la Península, y su práctica no es exclusiva de dichas zonas. ¡Iniciamos nuestro viaje!
Andalucía: la Zanga
Nos postramos sobre el sur, tierra de música, cultura y arte. Andalucía es uno de los pilares culturales de España y, a nivel de juegos de mesa, la Zanga es el mejor ejemplo. Se trata de un pasatiempo que se ha originado en la región, pero que también ha dado el salto a otros territorios, como es el caso de las Islas Canarias.
Objetivo del juego
Aunque pueda parecer llamativo, las gallinas juegan un papel importante en este juego. Era una actividad que servía como intercambio comercial, y las gallinas eran un bien mayor. Existen diversas variantes con relación a sus reglas, pero las más extendidas invitan a conseguir bazas. Es decir, diversas combinaciones de cartas que se imponen a las demás. Un jugador conseguía huevos y el otro, gallinas, de ahí su relación con el comercio.
¿Cómo se juega?
La carta que ostenta un valor más alto es el as de espadas, la ”Zanga”, que da nombre al juego. La siguiente carta de más valor es el siete, independientemente del palo que sea. Le sigue el as de bastos, el rey de bastos y, finalmente, todas las cartas restantes. Con relación a las bazas que se consigan, se obtendrá la victoria o la derrota.
Número de jugadores
Cuatro, divididos en dos parejas.
País Vasco: Mus
Del sur pasamos al norte para analizar el caso de otro de los juegos de mesa referenciales que se juegan con una baraja española. Se trata de un pasatiempo con mucha tradición, donde para ganar debemos construir una serie de combinaciones y sumas con cartas. Su origen se ubica casi tres siglos atrás en el tiempo, concretamente dentro de los límites del País Vasco. La primera referencia data del 1745, por lo que estamos hablando de un juego de mesa muy longevo.
Objetivo del juego
Para entender bien el funcionamiento y su diferenciación dentro del segmento de los juegos cartas, debemos entender el objetivo principal de las partidas. El bien mayor a obtener es el Mus, que a su vez bautiza al juego. Consiste en sumar cuatro cartas del mismo valor. Si se forma, se gana la ronda, por lo tanto, es muy relevante.
El valor de las cartas es variable, y las que son más importantes son los caballos y los reyes. Existe una terminología específica dentro de este juego, que recuerda en sus planteamientos al famosísimo Poker. Por ejemplo, las jugadas se conocen como lances, mientras que hay otras más específicas como los Duples gallegos, que son aquellas manos formadas por dos ases y dos reyes.
¿Cómo se juega?
Para practicar bien el juego, hay dos cosas importantes que hay que saber. La primera es conocer las normas en profundidad, ya que, al tratarse de un juego de base tradicional y popular, pueden diferir ligeramente entre territorios. También es importante conocer todas las jugadas existentes, que son muchas. Hay cuatro combinaciones posibles, la Grande, que se centra en el valor de las cartas y que es mejor cuanto mayor sea su valor. La Chica, que es mejor cuanto menor sea el valor de las figuras. La Pares, que se centra en la igualdad de las cartas y su valor. Y el Juego, que se basa en igualar una puntuación de 31 puntos sumando todas las figuras.
Número de jugadores
Cuatro, divididos en dos parejas de dos jugadores.
Castilla-La Mancha: La Brisca
En Castilla-La Mancha, territorio conocido por Cervantes y su Quijote, también aflora un juego de cartas muy popular: La Brisca. Se trata de una actividad que se practica con cartas en las que debemos sumar más puntos que nuestros rivales.
Su planteamiento es sencillo, ya que simplemente deberemos acumular una cantidad de puntos elevada en comparación con el resto. Como todos los juegos que hemos detallado, también se ha dado a conocer de generación en generación, y es ya también un hecho distintivo en sí mismo. convirtiéndose incluso en un elemento vehicular de la idiosincrasia de la región.
Objetivo del juego
Volvemos a repetirlo, y es importante hacerlo, debemos conocer bien las normas de la partida antes de iniciar el juego. Se trata de un pasatiempo de tradición popular y existen diferenciaciones entre sus versiones. Cada una de las cartas dispone de un valor asignado, que en el caso de la Brisca y su variante más extendida es la siguiente: As, 11 puntos; Tres, 10 puntos; Rey, 4 puntos; Caballo, 3 puntos; y finalmente Sota, 2. En las partidas hay un palo objetivo, que tenemos que intentar acumular como sea. Se conoce popularmente con el nombre de “triunfo”. Un concepto que ya queda asociado a la victoria.
¿Cómo se juega?
Al inicio de la partida, se reparten un total de tres figuras. Las cartas que no han sido asignadas se ubican en la posición central de la partida. Es en ese momento cuando se destapa la carta superior. Atentos, ya que ese es el triunfo. Nuestro objetivo. El palo más preciado.
En cada una de las rondas se van posicionando cartas sobre la mesa y se impone el que tenga la de mayor valor; siempre en concordancia con la escala que os hemos descrito anteriormente.
Número de jugadores
Pueden jugar entre dos y cuatro jugadores.