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Nino Zantiflore y sus Teorías sobre la Ruleta

16 mayo 2024

Si preguntáramos en cualquier bar de cualquier ciudad cuánta gente conoce el nombre de Nino Zantiflore, la respuesta probablemente sería negativa en la gran mayoría de los casos.

De hecho, su nombre es casi totalmente desconocido para la mayoría, si bien es una suerte de mito si nos adentramos en el nicho de los aficionados al juego de azar.

Esto se debe a que, a lo largo de los años, ha ido compartiendo abierta y públicamente sus experiencias y estudios sobre los juegos de azar, proponiendo sistemas que han ido evolucionando paulatinamente, entre ellos el definitivo basado en «la ley del tercio».

El increíble trabajo de Nino Zantiflore

Como prácticamente todos los grandes jugadores, Nino Zantiflore siempre ha buscado un método perfecto para obtener beneficios constantes, especialmente en la mesa de la ruleta.

Sin embargo, a diferencia de muchos otros, su camino no ha transcurrido solo en los abismos ocultos de su mente, sino al descubierto, compartiendo de vez en cuando enfoques, estudios, pensamientos y métodos de diversa índole.

Un camino sembrado de errores, pero también de interesantes reflexiones, que otros, a su vez, han podido desarrollar hacia otros objetivos o modificar, ganando nuevas oportunidades de jugar. Consciente, sin embargo, de que la verdadera importancia del método no era domar el caos de los números y la aleatoriedad del juego, sino controlar el propio sistema de juego siguiendo metodologías precisas.

Y así fue como a partir de mediados de los 80 (fecha de su primer libro centrado en el sistema de distancias numéricas en la ruleta y que no por casualidad tituló «El fin del juego»), propuso diversos métodos de juego que luego fueron evolucionando hasta el que vio la luz en 2010 como «La evolución final», basado en la «Ley del tercio».

El sistema de las distancias

Una de sus primeras propuestas se basaba precisamente en este sistema de distancias, también conocido como el sistema del «príncipe», a raíz de una anécdota según la cual fue un príncipe árabe quien lo inventó en las mesas de Montecarlo.

La idea en la que se basa el sistema de las distancias es que hay unos números que salen con más frecuencia que otros, y que de alguna manera se pueden buscar y encontrar estos números que son una seña de identidad de cada ruleta (ya sea la «mano» del propio crupier o una sección concreta de la distribución aleatoria).

El primer paso para aplicar este método es marcar la posición de cada número en la rueda. Para simplificar el cálculo, se puede asociar a cada número un número correspondiente a su posición en la ruleta, partiendo de cero y en el sentido de las agujas del reloj. Por ejemplo, la posición del número 32 podría ser 1, la posición del número 15 podría ser 2, la posición del número 19 podría ser 3, y así sucesivamente. Una vez que hayas asignado una posición a cada número, puedes pasar al siguiente paso.

Para hallar la distancia entre dos números, debes marcar en la ruleta la posición del número que salió y la posición del número anterior. Por ejemplo, si el número que sale es el 32 y el número anterior es el 2, tienes que calcular la distancia entre las dos posiciones (la posición del 32 es 1 y la posición del 2 es 7, por lo que la distancia entre los dos números es 5 (7-1=6, pero teniendo en cuenta que hay 36 números en la ruleta, haces 6/36=1/6=0,166… es decir, 5 en seis jugadas).

Una vez calculada la distancia entre dos números, se puede marcar el resultado y seguir apostando. El jugador que utiliza el método de la distancia apuesta a los números que siguen las secuencias de números que salen repetidamente y con una distancia similar entre ellos.

La ley del tercio

Para completar y desarrollar el sistema, integramos entonces la llamada «ley del tercio», que junto con el principio de Bernoulli destaca cómo, con una muestra suficientemente grande, cada número debería salir con una frecuencia estadística similar a la ideal (es decir, 1 vez de cada 37 de media).

La ley del tercio en concreto, nos indica que de los famosos 37 aciertos de media, tendremos un rango de unos 24 números que salen y 13 que faltan, con la consecuencia por tanto de que tendremos al menos 13 repeticiones numéricas en esa serie.

Hay que decir que, obviamente, las matemáticas acreditan que cada tirada es una historia aparte y, desde luego, la bola no tiene memoria de sus salidas anteriores. No obstante, es legítimo esperar contar con un cierto grado de permanencia en los números sueltos, intentando al menos reconocer las repeticiones cuando salen dos tercios de los números.

En cuanto a los pares, los tríos y los sextetos (y así sucesivamente), la ley del tercio pierde mucha eficacia ya que entran en juego variables compuestas difíciles de gestionar.

En conclusión, ¿son los sistemas implementados por Nino Zantiflore ganadores?

Él mismo da la respuesta, afirmando claramente cómo cualquier sistema puede ganar o perder, ya que se basan en algo altamente aleatorio. La importancia de tener un sistema, sin embargo, es inherente a la idea de tener una visión clara del juego a realizar, útil no para encontrar un beneficio seguro, pero al menos para no perder el control de las apuestas.