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Ashley Revell y su Historia con la Ruleta

16 mayo 2024

A menudo hemos contado que la mayoría de las leyendas que giran en torno a las mesas de juego de los casinos han tenido un final poco feliz.

Esto se debe a que, como sabemos, al final siempre es la banca la que gana e, incluso cuando esto no sucede, es la gestión de las ganancias lo que se convierte en una nueva pesadilla para el apasionado «gambler» de la mesa verde.

No obstante, la historia de Ashley Revell es diferente. No solo por el final, sino porque se hizo de dominio público al retransmitirse en directo por televisión su alocada apuesta a la ruleta, en la que decidió jugarse todas sus posesiones.

¿Quién es Ashley Revell y de dónde surgió esta descabellada idea?

Ashley Revell nació en un pequeño pueblo a medio camino entre Londres y Canterbury, en el condado de Kent, y rondaba la treintena cuando, en una noche de fiesta con sus amigos, alguien le propuso la idea de apostar todas las posesiones en la ruleta para duplicar su capital, o perderlo todo.

Una de esas cosas que probablemente hemos oído o dicho nosotros mismos tomando unas cervezas y luego volvemos sensatamente al mundo real, donde esas cosas no, simplemente no se hacen.

Pero no Ashley Revell, que a partir de ese momento empezó a pensar seriamente en la posibilidad, impulsado sin duda por su pasión por el juego, pero también por el hecho de que en ese momento no tenía ningún vínculo especial que poner en riesgo.

Ni novia, ni trabajo, una familia que sin duda no estaba de acuerdo con esa elección, pero que sin embargo estaba dispuesta a acogerle si la cosa salía mal. En resumen, una locura, pero al menos no totalmente irremediable. Así que al final, Ashley decidió hacerlo de verdad.

Cuánto dinero apostó Ashley Revell

El problema tras decidirse a emprender aquella locura fue que no le sobraba tanto dinero. Su capital inicial rondaba las diez mil libras. Demasiado poco para realmente cambiar las cosas, incluso si ganaba.

Así pues, Ashley empezó a vender todo lo que le pertenecía. Literalmente todo. Su coche, su equipo deportivo, incluso toda su ropa. No solo eso: también pide ayuda a sus amigos con algunos préstamos e incluso consigue una aportación de una casa de apuestas online inglesa («Blue Square»).

Al final de la recaudación, acabaron en sus bolsillos exactamente 76.840 libras esterlinas, que al cambio rondaban los 135.300 dólares. Con eso se presentó en la caja del Plaza Hotel & Casino de Las Vegas.

La gran apuesta descabellada

Es la noche del 11 de abril de 2004, cuando Ashley Revell acude a la mesa de la ruleta del Plaza Hotel & Casino de Las Vegas tras cambiar su botín de 135.300 dólares por fichas.

Con él están todos sus amigos más íntimos, por supuesto, pero también las cámaras de Sky One, que siguieron toda la hazaña y luego la retransmitieron en directo en un reality show titulado, como era de esperar, «Double or Nothing» (Doble o nada).

Hay una gran tensión, pero también una gran euforia en el ambiente, que se percibe claramente en el vídeo que más tarde dará la vuelta al mundo en YouTube con más de cinco millones de visitas.

Ashley se presenta con un traje negro y camisa blanca delante del jefe de sala y el crupier, dispuesto a apostar todas sus fichas. Al principio pensaba apostarlo todo al negro, pero una encuesta entre los espectadores había decretado que el rojo era el favorito, así que el joven jugador cambia de opinión y pone dos montones de fichas al rojo, justo en el momento en que se lanza la bola a la ruleta.

Veinticinco segundos más tarde la bola cae en el 7 rojo, dando a Ashley una ganancia de más de doscientos setenta mil dólares (270.600 dólares, para ser exactos).

Al fin un final feliz

Pero como hemos dicho, no es la primera vez en la historia de la ruleta que algún jugador loco decide apostar una cantidad absurda en la mesa de juego. Como tampoco es la primera vez que tales apuestas han sido recompensadas con enormes sumas.

El problema, casi siempre, es lo que ocurre después. Básicamente, probar suerte de esta forma tan absurda suele ser síntoma de una propensión al riesgo que no termina con el fin de la apuesta. La búsqueda de ese subidón de adrenalina continúa sin fin, solo que la suerte rara vez llama más de una vez (o dos) a la puerta.

En este caso, sin embargo, Ashley demostró ser tan necio al intentarlo como hábil a la hora de conservar el botín ganado. Para ser justos, el comienzo no fue de lo más normal, ya que incluso decidió acudir al registro civil para que le cambiaran el nombre por el de «Ashley Blue Square Revell» (quizá para congraciarse con el corredor de apuestas que había contribuido a aquella apuesta).

Igual que su primer intento empresarial con ese dinero no salió tan bien, ya que la empresa de póquer que abrió (la «Poker UTD») también cerró allá por 2012.

No estuvo mal, porque algo le quedó, lo suficiente como para comprarse una moto con la que realizar una larga gira europea, que además de los recuerdos de un viaje inolvidable, también le aportó llegar a conocer a una chica, que más tarde se convirtió en la madre de sus dos hijos.

Ahora sigue trabajando en el mundo de los videojuegos, pero más que su vida actual, lo que sigue dando que hablar es esta historia que ya se ha convertido en una auténtica leyenda más allá del mundo de los jugadores.

De esta loca apuesta nacieron también varias producciones televisivas, como «Red or Black», creado por Simon Cowell (un programa en el que los jugadores se enfrentaban intentando adivinar el resultado entre rojo y negro hasta la última apuesta millonaria), así como varios documentales que, directa o indirectamente, hacen referencia precisamente a esa ya histórica escena frente a la ruleta.

Un final por fin feliz, pues, pero el hecho mismo de que sea tan raro (por no decir único) subraya la importancia de repetirlo siempre: «No intentes esto en casa».