El Asombroso Origen e Historia de la Baraja de Cartas Española
La cultura de nuestro país ha viajado y ha inspirado al mundo entero. Lo ha hecho a través de la literatura, la música… y con sus juegos de mesa.
Por eso, la historia de la baraja española de cartas es algo más que un relato interesante: es parte importante de nuestra cultura popular y del legado de España a nivel internacional. Hoy haremos un repaso por sus orígenes, cómo aparecieron las primeras barajas y cómo han ido evolucionando con el tiempo, así como el impacto que han tenido en todo el mundo.
Los orígenes de la simbología en los naipes
Si hemos hablado de la influencia de la baraja española en el mundo, no podemos obviar que los orígenes de estos naipes también tuvieron, a su vez, la inspiración de otras regiones. Es difícil establecer cuál de las culturas milenarias fue la que aportó su simbología a nuestra baraja; se sospecha que pudo ser la china, la egipcia o la india. Sin embargo, la opción de China es la más aceptada en la actualidad.
Inicialmente, estos naipes no estaban destinado a ser la “materia prima” para los juegos de cartas, sino que su uso estaba más relacionado con la mística y la adivinación. Con el tiempo, la simbología de la baraja española se adaptaría a la realidad de la Edad Media; para ser exactos, se intentó plasmarla a través de sus palos: oros, espadas, copas y bastos, que representaban a la burguesía y el comercio, el estamento militar y la nobleza, la Iglesia, y el pueblo llano y campesinos, respectivamente.
El origen de la palabra naipe
Un naipe es, según la RAE, una carta de la baraja. Pero el origen de este término es bien interesante y tiene mucho que ver con lo que comentábamos sobre las influencias en el apartado anterior. Su procedencia podría venir de la palabra en chino mandarín Naibis, que hace referencia a un juego. Sin embargo, la RAE considera que proviene del término catalán Naip (que, a su vez, vendría del árabe ma’ib). Incluso hay quien defiende que su origen está en el Napa vasco.
Sin poder establecer con certeza cuál es la teoría correcta, lo cierto es que el origen árabe de los juegos de cartas daría cierta fuerza a lo que defiende la RAE. De la misma forma, el término baraja se adaptó de esta región, ya que proviene de “Baraka”, que significa suerte o destino.
La primera baraja española
Para encontrar la primera baraja española documentada, hay que remontarse a 1390; concretamente, a Sevilla. Actualmente, se encuentra en el Museo Fournier en Álava. Estos naipes españoles ya tenían los 4 palos que conocemos en la actualidad y que, como antes indicábamos, representaban a los principales estamentos de la sociedad de la época (la Edad Media).
Así, esta baraja estaba compuesta por oros, copas, espadas y bastos. Aunque esta es una explicación que llegaría siglos más tarde, a finales del XVIII, de la mano del escritor francés Antoine Court de Gébelin. Constaba de 48 cartas, 12 consecutivas por cada palo, de 1 al 9 y 3 figuras. Pero hoy se mantienen sólo 40 unidades conservadas de esta baraja original.
Esta baraja española se utilizó en diversos juegos de cartas de la época (y posteriores), como el Cinquillo, la Siete y media, en Chinchón, la Brisca, el Mus, el Burro o el Tute. A buen seguro que el lector reconoce varios de ellos. Lo cierto es que la baraja española ha tenido un gran impacto en los entretenimientos y la cultura de este país.
Evolución de la baraja
Por supuesto, y como ha ocurrido con otros naipes internacionales, esta baraja no permaneció inalterable con el paso de los años. Si bien no cambió cuantas cartas tiene la baraja española ni los palos originarios, sí que lo hizo con la simbología, eliminando los arcanos mayores y añadiendo la sota, el caballo y el rey. De hecho, la versión que hoy conocemos procede de un concepto litografiado creado por un impresor francés, residente en Vitoria, llamado Heraclio Fournier (tal vez os suene el nombre, por el museo antes citado) en 1870.
Dicho concepto fue premiado en la Exposición Universal de París. 20 años más tarde, el pintor Augusto Rius diseñaría la versión que hoy conocemos y que ha adquirido tanta popularidad. Fournier crearía, finalmente, fábricas para la impresión de estos naipes españoles. Primero en Burgos y, posteriormente, en Vitoria.
Influencia e impacto en el mundo
Lo cierto es que las barajas de cartas han tenido un profundo impacto en las diferentes sociedades, dando lugar a juegos que tienen su peso específico en las culturas. Por ejemplo, la baraja alemana fue adaptada a la francesa, que se utiliza en varios de los más importantes juegos de cartas de casino, como el Blackjack. Ha sido habitual que estos naipes viajen y sean modificados en cada uno de los países a los que han llegado.
Lo cierto es que la baraja española también ha transcendido las fronteras de nuestro país. Evidentemente, uno de sus destinos fue América, por la influencia de nuestra cultura en este país y por el importante vínculo idiomático y comercial que tenemos con el Continente. Sin embargo, América del Norte acabó acogiendo con más entusiasmo la baraja francesa, dado que los emigrantes del siglo XIX la llevaron consigo y acabaron popularizando juegos como el Blackjack o el Póker, que hoy encontramos en su versión online en PokerStars Casino. Pero eso no significa que la baraja española no se esté exportando a multitud de países y se utilice en innumerables casinos alrededor del mundo. Este conjunto de naipes tiene una gran trayectoria histórica y tiene un gran impacto en nuestra cultura y en la de tantas otras naciones.
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