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¿Importan las Posiciones en la Mesa de Blackjack?

12 enero 2024

Cualquiera que haya jugado al poker sabe perfectamente lo crucial que es dónde uno se sienta en la mesa, ya que dependiendo de junto a quién nos sentemos, muchas de las estrategias de juego pueden cambiar.

Pero en el blackjack, ¿hay algún sitio en la mesa en el que sea especialmente ventajoso sentarse? Vamos a intentar averiguarlo juntos.

¿Cuál es el mejor puesto en el blackjack?

Acabas de entrar en una sala de juego, listo para sentarte a jugar a tu juego favorito, el blackjack. Hay un par de mesas disponibles, todas con un asiento libre pero cada una en una posición diferente. En ese caso, ¿cuál es la más conveniente?

Partamos de un supuesto puramente «matemático»: la posición en la mesa no afecta en absoluto a la probabilidad estadística de obtener un punto u otro. Así que, si estamos jugando simplemente por diversión o al límite aplicando una estrategia básica sólida, no importa realmente qué posición elijamos.

Siempre podemos optar por rodearnos de los que nos parezcan los jugadores más simpáticos si estamos allí para divertirnos o, por el contrario, apostar en la mesa en la que hemos visto sentarse a los más experimentados y menos alborotadores. Pero desde el punto de vista del juego, es lo mismo.

Elegir el lugar en primera posición

Ahora bien, si pensamos un poco, podríamos decir en primer lugar que hay un asiento que probablemente hay que evitar, concretamente el de la primera posición. Como se ha dicho, no cambia nada desde el punto de vista de las posibilidades de ganar, pero sin duda nos encontraremos en cada mano siempre siendo los primeros en hablar, teniendo así menos tiempo que todos los demás en la mesa para pensar en nuestras elecciones.

Este problema es relativo si jugamos por diversión o con una estrategia básica ya asimilada, pero una consideración a tener en cuenta si tal vez somos nuevos en el juego (por lo que puede ser útil disponer de un poco más de tiempo) y sobre todo si, por el contrario, tenemos la intención de utilizar una estrategia más avanzada como el conteo de cartas.

En ese caso, la elección debería necesariamente recaer en otra posición, la de «tercera base».

El mejor puesto: la «tercera base»

El lugar que en la jerga se denomina «tercera base» no es otro que el situado a la derecha del dealer, es decir, el del jugador que será el último en actuar en cada mano antes que la propia banca.

Una posición ventajosa, como se ha dicho, aunque solo sea para disponer de ese poco más de tiempo para decidir nuestra acción (al ser los últimos en hablar), pero aún más rentable si somos de esos jugadores que, de alguna manera, están «contando cartas».

En ese caso, de hecho, la ventaja es doble. Por un lado, conoceremos todas las cartas que han salido durante la mano y podremos actualizar el recuento con algo más de información; por otro, la propia posición es logísticamente útil para poder llevar a cabo un recuento preciso sin perder de vista toda la mesa y sin ningún movimiento particular de la cabeza (lo que suele disparar las alarmas de quienes nos observan).

Los peligros del último puesto

Sin embargo, también hay que tener en cuenta otra cuestión sobre esta posición. También se suele pensar que es crucial para que toda la mesa gane la mano ya que, al ser el último en jugar antes de la banca, podría o bien sacar la carta correcta que luego haría que la banca se pase, o por el contrario cometer el error decisivo que haga que otros jugadores pierdan.

Esta percepción es obviamente errónea desde un punto de vista estadístico, ya que realmente no hay correlación entre las cosas (incluso en el caso de que un jugador cometa un error al pedir o no pedir una carta). Pero como mucha gente no piensa así, y para evitar ser señalado como responsable de un acierto perdido (y ya sabemos lo susceptibles que son muchos jugadores a este tipo de cábalas), entonces es mejor evitar sentarse en esa posición si queremos disfrutar de nuestra sesión sin ninguna presión adicional. Al fin y al cabo, existen todas las posiciones intermedias que pueden ofrecernos más o menos las mismas ventajas, sin arriesgar nada.